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“¡Poesía soy yo!”, Gloria Fuertes dixit

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Gloria Fuertes, en los años 50, recorriendo Madrid en su Vespa.

Este 2017 se cumple el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes. Por eso, esta tarde le rendimos en Pamplona un merecido y anhelado homenaje.

En apariencia sencilla e inocente, pero ácida y profunda, feminista y social, nos acompañará siempre, la poesía de Gloria Fuertes.

Tuvo una vida inusual, especialmente para una mujer de su época que no accedió a los estudios. En 1950 organiza una biblioteca infantil ambulante por pequeños pueblos, llevando libros adonde éstos no llegaban por falta de dinero o por el analfabetismo que existía en España. En 1951 junto a Adelaida Lasantas, funda el grupo femenino Versos con faldas que se dedica durante dos años a ofrecer lecturas y recitales por cafés y bares de Madrid. Desde 1961 a 1963 reside en los Estados Unidos al obtener una beca Fullbright de Literatura Española, impartiendo clases en universidades. En 1972 obtiene una Beca March para Literatura Infantil, que le permite dedicarse por entero a la literatura.

Después de un sinfín de libros publicados, obras teatrales representadas y otros tantos reconocimientos, a mediados de los años 70 colabora en diversos programas infantiles de TVE, siendo Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca quien la convierte en una escritora infantil popular y muy querida. En 1975 su libro Cangura para todo fue galardonado con el diploma de Honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen, lo que la situaba entre los grandes autores universales de literatura infantil.

Pero su poesía destinada al público adulto es quizá la menos conocida. Este año en que celebramos su centenario, se nos brinda la excusa perfecta para recuperarla.

 

Cuatro mil millones

mis vecinos de la tierra,

cuatro mil millones

y yo sola en mi azotea.

Historia de Gloria

 

He dormido

He dormido en el andén del metro,

—por miedo al despellejo de metralla—,

he dormido en el borde de la playa

y en el borde del borde del tintero.

 

He dormido descalza y sin sombrero

sin muñeca ni sábana de arriba

me he dormido sentada en una silla

—y amanecí en el suelo—.

 

Y la noche después de los desahucios

y los días después del aguacero,

dormía entre estropajos y asperones

en la tienda del tío cacharrero.

 

Crecí, me puse larga regordeta,

me desvelé, pero seguí durmiendo,

llegué a mocita dicen que a poeta,

y terminé durmiéndome al sereno.

 

Y a pesar de estos golpes de fortuna

ya veréis por qué tengo buen talante;

he dormido a las penas una a una,

y he dormido en el pecho de mi amante.

Cómo atar los bigotes del tigre

 

Carta

Aunque es mayo marca diciembre frío

el calendario de mi alma.

Te escribo sin poner señas,

(sin más señas)

a tu apartamento que presiento.

Es hermoso esto de quererse sin conocerse,

así el primer día ya nos querremos mucho.

Como tú, deseo el encuentro.

Hasta el amor que viene, vida mía.

Historia de Gloria

 

Estoy triste y no sé por qué

he bebido amor

y aún tengo sed.

En las noches claras

resuelvo el problema de la soledad.

Invito a la luna y con mi sombra somos tres.

 

Gracias, amor, por tu imbécil comportamiento

me hiciste saber que no era verdad eso de poesía eres tú

¡poesía soy yo!

Historia de Gloria. Amor, humor y desamor

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