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Poesía entre esculturas de Oteiza

museooteiza

El grupo de poetas Hitzune rendiremos homenaje a Jorge Oteiza en su Museo en el 25 aniversario de Itziar. Elegía

En este 2017 se cumplen 25 años de la publicación de la elegía que el escultor, filósofo y poeta Jorge Oteiza escribió a Itziar, su mujer. El grupo de poetas Hitzune le rendiremos homenaje con un recital en el Museo Oteiza el próximo sábado 11 de febrero, que comenzará a las 12:00 horas.

El Museo cobrará vida con la lectura del poema Itziar. Elegía, en castellano y euskera, al que sucederán nuestras palabras de homenaje en forma de poemas, cada uno con nuestro propio lenguaje y manera de ver y entender el mundo a través de la palabra y la obra de Oteiza en el contexto de la muerte y la Elegía.

Un total de 14 poetas participaremos en este recital: Itziar Ancín, Iosu Moracho Cortés, Teresa Ramos, Mikel Sanz Tirapu, José Luis Iriarte Madurga, María Cano, Ana Jaka García, Isabel Rivas Etxaniz, Silvia Marambio-Catán, Pedro Rodríguez Rojo, Isabel Hualde y Matxalen Bezos. La mayoría somos de Pamplona o vivimos aquí, y solemos recitar en distintos actos poéticos de la capital navarra, como Artistas por Juárez o los micrófonos abiertos del Bosquecillo. Pero también nos acompañarán dos poetas que residen en Valladolid y Berlín: Carmen del Río Bravo e Izaskun Gracia Quintana.

Así, el Museo Oteiza será el escenario de nuestra poesía, el espacio en que acercarse de una manera diferente al maravilloso edificio de Sáinz de Oiza y a la escultura y la palabra única del artista de Orio que eligió Álzuza como residencia. El público tendrá ocasión de disfrutarlo una vez más con su atmósfera envolvente de templo del arte atemporal, con su elocuente mística sin Dios.

Será un evento abierto al público y de entrada gratuita, con una duración aproximada de una hora, que nos hará muchísima ilusión compartir con todas aquellas personas que estén interesadas.

Para una información más detallada sobre el evento y los poetas participantes, es posible consultar la publicación en la web del Museo.

 

 

 

 

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Isabel García Mellado se cuela por las rendijas del espacio-tiempo

Isabel García Mellado (1977) es una poeta madrileña que debutó con el poemario Tic tac, toc toc (Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009), al que han seguido siete libros más, todos ellos con hermosísimos títulos, por ejemplo: Cómo liberar tigres Blancos (Ya lo dijo Casimiro Parker, 2010) o La traductora de incendios (Valparaíso Ediciones, 2014).

isabelgmellado

Isabel García Mellado.

Su poemario más reciente es La casa de la cruz (Editorial Visor, 2016), poemario ganador en noviembre de 2015 del LXII Premio de poesía Ciudad de Burgos. También ha participado en el documental “Se dice poeta” de Sofía Castañón.

Su voz estremece, llena de luz, de imágenes y sugerencias que se cuelan como un susurro por todas las rendijas del espacio-tiempo.

El siguiente poema fue publicado en la antología Ultravioleta. Poesía ilustrada (2015) de Uxúe Juárez y Uxúe Arbe.

hoy

que mis monstruos son todos de papel

me voy a demorar en las frases que forman mis contornos con tus pliegues

mientras la tormenta se atraganta de lunes en un martes

sobre el resto de la gente

hoy

que queda un día para que sea mañana

y yo pueda saber qué significa mañana contigo

he conseguido salvar mi caja de madera del naufragio

y tú

parado en la ventana borras la lluvia

para traérmela en tus manos y en tu lengua

y así

yo

pierda el miedo de volver a ser naufragio

y tú te metas dentro de la caja de madera

y te salgas fuera

y yo

te deje

y yo

sea las gotas de esa lluvia

besándote la cara arriba abajo

hoy

que sólo queda un día para mañana

a mí aún me quedan restos de pelusas en la garganta

que tú sacudes como sombras y así

tú ventana y yo tu lluvia

yo tu voz tu espalda el sudor de la luna

soy dibujo de secretos que habitan  detrás de mi silencio

para que tú termines encontrando la llave de mi abismo

y luego correr del teléfono a los bares al colchón

y ser tu cuerpo

que protege del naufragio mi caja de madera

o ser la caja de madera en que te guardes

de todas las tormentas

y hoy que sólo queda un día para que sea mañana

y yo

recuerdo el dulce manotazo

con que me desnudaste por completo

y así

mi piel temblándonos el tiempo

que no, que a mí no se me pasan

ni la lluvia ni la magia ni la niña

ni la puta ni la herida

ni tú recuperándome de agua o yo

bañándote la cara con lo que tú

y hoy,

ya va a llegar mañana y tú

vas a encontrarte también tú

frente a un significado tan sencillo como es

saber lo que es mañana

y ser mañana

y ser conmigo

Isabel García Mellado


Martha Asunción Alonso o la magia de las palabras

martha-asuncion-alonso

La primera vez que leí a Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986) me ocurrió algo insólito: tuve la impresión de que sus versos me salpicaban de colores, como si sus vocales estallasen sobre mí. Nunca antes me había ocurrido algo parecido. Pensé que era una auténtica maga de las palabras. Y la forma atraviesa junto con el fondo, y explota por dentro, hasta la emoción.

Esta poeta ha publicado los poemarios Cronología verde de un otoño (2009, Ediciones UCM), Crisálida (2010, Editorial Alhulia), Detener la primavera (2011, Ediciones Hiperión), La soledad criolla (2013, Ediciones Rialp) y Skinny Cap (2014, Libros de la Herida). En 2012, Detener la primavera recibió además el Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

A continuación comparto un poema que forma parte de la antología No tan joven (2005-2015), publicada en 2015 por Ediciones del 4 de Agosto, que pertenece al poemario La soledad criolla, (RIALP, 2013).

 

Tocarte

 

 

Tanto poema por no poder tocar,

tener manos pequeñas para tu corazón.

No alcanzo aquel columpio de las fotografías,

universo simétrico, las dobles

sombras rubias. Te recuerdo pasando las hojas

de tu vida. Y una nube de té.

Entonces nos conocíamos apenas.

Tampoco eso ha cambiado, ni mi altura:

es demasiado el aire y yo no alcanzo,

no alcanzaré jamás a darte agua.

Créeme si te digo

que no quise tocarte de otro modo.

Como quien llena un vaso,

como si de tus sueños dependieran

los nenúfares. La piel

nunca fue lo importante.

 

Martha Asunción Alonso

 

 


Informe para Costa Rica

Quiero compartir un hermoso poema, necesario y desgarrador, que en la voz del Niño de Elche se convierte en un himno.

Este tema forma parte de su álbum Voces del extremo (2015), en el que el cantaor da vida a los textos de distintos poetas, relacionados con el festival de poesía comprometida que tiene lugar en Moguer (Huelva), desde hace ya 18 años. Los poetas cuyos poemas se hacen carne en boca del Niño en este disco son Begoña Abad, José Luis Checa, Antonio Orihuela, Inma Luna, Francisco Fenoy Rodríguez, Bernardo Santos, Jorge Riechmann, Conrado Santamaría, Antidio Cabal y Enrique Falcón.

En el plano musical, este artista inclasificable canta flamenco, fusionado con géneros como el kraut rock, el ambient o la new wave de finales de los 70 y principios de los 80. El Niño le imprime alma y emoción y desarma a su público, a veces con un enorme sentido del humor; otras, sorprendiéndolos con un extraño sonido que no esperan. Y sobrecoge con su susurro estremecedor y su llanto épico.

Esta canción forma parte de mi himno personal de Voces del extremo 2016, y no puedo dejar de recomendarlo. Se trata de un poema de Antidio Cabal y dice así…


Un poema de Uljana Wolf

Hoy comparto un poema breve y enigmático, revelador, de la escritora alemana Uljana Wolf (Berlín, 1979), publicado en Fronteras del lenguaje. Antologia (2005-2011) por La Bella Varsovia/ cosmopoética.

 

Juego de otoñouljana-wolf

 

tú conoces el juego:

 

las hojas a la izquierda

las manzanas a la derecha

 

entonces tú debes girar

en torno al árbol

 

hasta que el dolor en los pies

dice he llegado

 

tú conoces los pies

y sabes hacia dónde

 

echa corteza

tu corazón cercado

 

Uljana Wolf


Hilos, de Chantal Maillard

chantal_maillardAbrir las páginas de un libro como quien busca agua en el desierto. Me resulta difícil conectar con las palabras que se expresan de una forma nueva, y ante todo, extraña.

Fruncir el ceño ante tanta luz con incomodidad y desaprobación, pasar las páginas por esto de no sentirme culpable por dejar el libro a medias. Seguir buscando el oasis sin ganas.

Y de pronto, una revelación de palmeras y una brisa me dan un vuelco en el pecho que me produce vértigo, como si por fin lo hubiese encontrado, como si por fin alguien hubiese sido capaz de expresar aquello que no cabe en las palabras.

Chantal Maillard, profesora de filosofía experta en estética oriental, muestra una verdad expresada como nunca antes la había leído o escuchado, en su poemario Hilos.

“Tus ojos (…)
cálidos ojos-lago, ojos-aquí.
Aquí, como los niños
y los idiotas. Por eso tus ojos
para quedarme. Para
seguir aquí. Para aguardar
aquí. ¿Aguardar qué? No importa.
Para aguardar.”

Chantal Maillard, Hilos

 


El claroscuro del pingüino, de Mary Joe Bang

Tras medio año de silencio por motivos extraliterarios, Sherezade en la Red vuelve para celebrar y compartir la inquietante poesía de la estadounidense Mary Joe Bang (Missouri, 1946). Entre versos hermosos y difícilmente accesibles para el discurso racional, (lo que ella llama erótica del lenguaje) y otros profundamente conmovedores que se asoman de manera descarnada a lo cotidiano, su última publicación en castellano es una antología que recoge textos de seis poemarios, publicada por Kriller71 en 2013, y lleva por título El claroscuro del pingüino. El prólogo de Luna Miguel se derrite en el paladar, vivo y sinuoso como la poesía de Mary Joe Bang. El conjunto de poemas que componen la antología se presentan en orden cronológico inverso, a petición de la poeta.

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La poeta estadounidense Mary Joe Bang.

Comparto un poema del poemario Apology for want (1997), o Disculpas por desear, en castellano.

 

Gretel

Madre, estoy desnuda en este bosque loco de neblina.

Sólo la luna me demuestra amor.

El invierno me aplastará: brazos diminutos, pies pálidos, lengua de óxido. Tengo mil visiones:

tú planchando un enorme vestido; comiendo

chocolate y miel, salchichas

y un durazno delicioso; el sol borracho

y relajado; la primavera estallando contra un cielo crudo

y el alarido de la tormenta; alguien corriendo.

Gritas, Vete, vete. Llévatelos, ¿sí?

Y él lo hace, a través de la carretera marítima con sus

barcos anclados en un sueño profundo. En ese lugar

de belleza complicada, es el fin del otoño

y casi todo está en calma, salvo cuando

el viento celestial sacude

la rama que había atado

a un fresno blanco ya marchito. El silencio, en sí mismo,

es una estrategia,

un lenguaje de signos,

lujoso, fluido entre las manos

de aquellos que lo han aprendido en su infancia.

Sabes que no fuimos hechos

para vivir aquí, solo para aprender abandono,

renuncia, para sujetar con manos húmedas el frío

metal de la vida, y después encontrar una forma de marcharnos.

Mary Joe Bang