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Palabras de Pablo Müller contra el miedo

Contra el miedo

El primer poemario de Javier Bermúdez.

Pablo Müller (heterónimo de Javier Bermúdez) firma un poemario lleno de emoción y conciencia social que se titula Contra el miedo (Amargord, 2015). El libro lleva en la portada una cautivadora foto en banco y negro de su álbum familiar: una hilera de mujeres jóvenes que atraviesa el río entre risas.

Hace unas semanas el poeta bilbaíno nos visitó en Pamplona y compartimos de nuevo en el Bosquecillo los versos que nos conmovieron ya hace dos veranos en el festival poético Voces del Extremo de Moguer, cuna de Juan Ramón.

Javier Bermúdez es también autor del blog literario Papeles de Pablo Müller, del poemario online Los cuadernos del duelo de Pablo Müller y del Cuaderno de tareas extraordinarias (A Fortiori, 2017), un libro objeto, de una mimadísima encuadernación, que incluye fotos del autor, a medio camino entre la poesía y el diario.

A continuación, uno de los poemas más reveladores de Contra el miedo, o cómo emocionar con palabras, al explicar que la palabra nunca es suficiente:

 

«Somos personas, no cabemos en ninguna palabra.»

Antonio Orihuela

Víctor Ortiz trabajaba en la mina de hierro que arrancó el brazo al hijo Julián, ¿entra en la palabra minero? ¿en la palabra dolor? ¿culpar puede ser un verbo reflexivo?

Marcelina Conde recogía las patatas de la huerta pequeña, rojas y negras, de pólvora y pimienta, para repartirlas luego.

Alfred Nobel pasó junto a aquel lugar, a cada explosión,aullido,  herido, viuda, ganaba más dinero.

Aurelio de Villarroel recibió a Alfonso Borbón, el trece, al pie del andén del ferrocarril nuevo. Unas calles más allá, Pascual Pineda moría, a los 23, olvidado por la familia que le siguió. Fueron juntos a la escuela ¿entra en la palabra jornalero?

Manuela López su madre, ¿entra en la palabra pan?

Francisco Pineda su padre, ¿entra en la palabra trigo? ¿en la palabra obediencia?

Benigno Valencia hacía la guardia en el monte dormido. Le dijeron que esperara a Don Carlos. Nunca llegó, ¿entra en la palabra alfarero?

Florentina Corres dejó dos fotografías con el traje del domingo, ¿entra en la palabra tierra?

Manuel Bermúdez vendió las huertas y cogió el camino hacia el mar, ¿entra en la palabra fracaso?

Lorenza Díez cambió bierzo por lluvia. Murió joven con el miedo. Severo, su hijo, de retirada del Kalamua entró en Gernika de abril abrasada.

Sus relatos construyen los nuestros. ¿Entramos en la palabra contar? ¿Hay memoria para tanta vida?

Pablo Müller, Contra el miedo (Amargord, 2015)

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Memoria y poesía de Manuelle Parra

photo-Manuela

La poeta y grabadora francesa Manuelle Parra.

Memoria y poesía para arrancar el año, de la mano de Manuelle Parra, poeta y grabadora francesa, descendiente de exiliado republicano, que acude cada año al festival de poesía de la conciencia Voces del extremo de Moguer, Huelva, la tierra de Juan Ramón.

En esta última edición de 2017, ha organizado la exposición Cajas negras del exilio, que a finales de este año ha visitado también en el Parlamento de Cantabria como parte de la programación de La Surada Poética 2017 que lleva cabo en La Vorágine. En ella se combinan grabados, poemas y fotografías, en un recorrido por la huida, el encierro, la resistencia y la memoria de los exiliados españoles en Francia durante la dictadura.

Fueron unos 450.000 españoles los que huyeron de la derrota y la represión de los ganadores de la guerra iniciada con el golpe de Estado de 1936. El capitán del ejército republicano Juan Antonio Parra cayó herido en el frente del Ebro. En los primeros meses de 1939 huyó a Francia bajo las bombas y comenzó un recorrido por 11 de los llamados campos de internamiento, en realidad campos de concentración, en el país vecino, hasta que logró huir dos años después para unirse a los maquis de la resistencia francesa que luchaban contra los nazis.

Uno de los aspectos más interesantes que recupera Manuelle Parra en ‘Cajas Negras del Exilio’ es el papel que tuvieron la poesía y la cultura en la capacidad de resistencia de los hombres y mujeres en los campos. Su padre, Juan Antonio, copiaba los poemas del Romancero Gitano de Lorca y los compartía en la ‘Barraca de la cultura’ del campo de Argeles-sur-Mer, donde también se pintaba, se hacían esculturas con huesos o trocitos de hierro, o se editaban a mano pequeñas gacetas. Eran sus armas para luchar contra la enfermedad y la desesperanza.

A continuación comparto el fragmento de un poema que forma parte de su libro Les pas d’un exil à l’encre rouge (Los pasos de un exilio en tinta roja). Transcribo el poema en francés, y más abajo añado también mi propia y libre traducción al español:

 

Fille de rouge sur les traces de l’exil

(…) Séparations accumulées

baluchons en guise de bannière

des mains dans les poches pour traverser la frontière

un exil perpétuel, des horizons sans cesse repoussés. (…)

Je suis d’une lignée qui ne courbe pas l’échine

qui pratique la fierté

qui recommence sans cesse des bouts de vie abandonnés.

Aujourd’hui, je connais mon histoire

celle qui mávait été subtilisée et à présent je sais…  (…)

Je suis sur la ligne indécisedúne frontiére mal recousue

je suis de partout et de nulle part à la fois.

Mais je sais que je ne suis surtout pas d’ailleurs.

 

(Traducción al español)

Hija de rojo tras las huellas del exilio

(…) Separaciones acumuladas

petates como estandarte

manos en los bolsillos para atravesar la frontera

el exilio perpetuo, horizonte rechazado una y otra vez.(…)

Soy de una descendencia que no se doblega

que practica el orgullo

que empieza de nuevo sin cesar trozos abandonados de vida.

Hoy conozco mi historia

que me había sido ocultada y ahora sé… (…)

Estoy sobre la línea indecisa de una frontera mal cosida

soy de todas y de ninguna parte

pero sobre todo sé

que no soy de otra parte.

 

Manuelle Parra

 


Andrea Aguirre, mujer-luciérnaga frente al caos

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La poeta argentina Andrea Aguirre.

Este verano conocí a la poeta Andrea Aguirre (Buenos Aires, 1980) durante la presentación de su libro ‘Mujer frente al caos’ (La penúltima Editorial, 2017) en el festival Agosto Clandestino de Logroño.

Esta autora cuenta con una trayectoria literaria que se materializa en siete libros: los dos primeros, ‘Lunas de agua’ y ‘Sueños de cristal’, fueron publicados por Ediciones Antígona en 2007.  También ha publicado ‘El ciclo lunar de los paréntesis’ (2012) y ‘La infancia suicida de Verónica Qué’ (2013) en Ártese quien pueda Ediciones, y ‘El mapa de la existencia’ (2015) con Tigres de Papel. Y ‘Mujer frente al caos’ es su último poemario, una auténtica joya sin desperdicio.

Comparto uno de los poemas del libro, que recibí durante su lectura en Logroño como una revelación, y que vuelve a mí, como lo hacen los grandes textos, cada vez que lo necesito:

 

respiras en paz y ves

la vida a través de los ojos

de un poeta que duda

ante el mundo y la nada.

 

no desprecies nunca el caos

de aquellos que dudan de ti;

quizás sus quejas contengan

aquellas preguntas que siempre

anduviste buscando.

 

quizás son aquellos que sufren

quienes muestran la luz desde la sombra

por puro deseo de hallar

una visión más clara

de su interior en penumbra.

 

Andrea Aguirre, de “Mujer frente al caos” (La Penúltima Editorial, 2017).


“Veleros que parecen gaviotas”, de Tere Irastortza

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La poeta guipuzcoana Tere Irastortza,  en Tabakalera.

La poeta Tere Irastortza (Zaldibia, 1961) ha publicado este verano el poemario bilingüe en castellano y en euskera Veleros que parecen gaviotas dentro de la colección Planeta Clandestino de Ediciones del 4 de Agosto. Y tuve el placer de compartir con ella presentación y lectura de poemas en Logroño, la capital poética del verano, en el festival Agosto Clandestino.

Su último libro es una selección del poemario Mundua betetzen zenuten (Colmábais el mundo), editado por Pamiela en 2015, en que plasma aquello que no puede expresarse sino rompiendo el lenguaje y traspasando el umbral de lo vivido desde la fragilidad.

Algunos de los poemas de este libro son profundamente conmovedores. Otros son breves destellos, pinceladas de luz y emoción, que explican más allá de la lógica y de lo visible, aquello que no está en los diccionarios ni en los tratados científicos porque allí no tiene cabida.

Tere Irastortza cuenta con una extensa y reconocida obra poética en euskera. Recibió el Premio de la Crítica de España en 2004 y fue finalista del Premio Nacional de Poesía por su poemario Glosak. Esana zetorrenaz (Glosas. Sobre lo que estaba dicho; Pamiela, 2003).

Por otra parte, ha traducido al euskera poemarios de Marià Manent, Edmond Jabès y Marina Tsvietaieva. También ha participado en la creación de varias revistas literarias y es colaboradora habitual de la revista Argia. Su gran inquietud y compromiso con las letras le ha llevado también a crear la Escuela de Escritores de Bergara, en la que es directora y profesora.

 

Más abajo comparto uno de los poemas de su último libro:

Transformaciones

Vaya, finalmente tu móvil se ha estropeado,
por supuesto, cuando más necesario era, aunque con todo y de alguna manera
sabrás amoldarte, insertándole alguna tarjeta en desuso
y reanudarás lo que abandonaste la víspera;
de modo que aun a trancas y barrancas, persistes, otro poco.

En otra ocasión, vuelves a perder el mando,
digo, el chisme ese que abre el garaje
y sin detenerte a buscarlo,
optas por dejar el auto fuera,
pues total, ya ha pasado el invierno
y el tiempo parece que no se presentará ni tan malo,
y es que, además, tarde o temprano, y cuando menos te lo imagines,
esa llave acabará por aparecer en algún bolsillo.

Y en esas, en un estrecho pasaje,
te asustas, acabas de escorarte hacia una pared
y de perder el espejo derecho.
Y aunque para conducir no hay que girarse constantemente,
y basta con mirar hacia delante,
te amoldas y continúas avanzando, vigilando siempre, eso sí, los laterales;
la cuestión no es otra que seguir avanzando.

Hasta que, en una de éstas, el móvil estropeado,
el auto siempre fuera del garaje y sin espejo derecho,
te encuentras vigilando la parte posterior desde el retrovisor.

Según avanzas
presientes que la muerte desea adelantarte.
Vas siguiendo a una ambulancia, recuérdalo…
Acéptalo, ha muerto tu padre.

Acepta
que es por eso por lo que ni recuerdas dónde queda el próximo restop
en el que pudieras detenerte y romper a llorar.
De una tarea a otra,
es imposible abandonar el carril de aceleración que te expulsa
del mundo que amas,
y una vez más,
habrás de llorar en el auto.

Y acéptalo, de una vez,
eres una mujer que llora en el auto,
y es que aunque el camino la conduzca
ha perdido el rastro.

Tere Irastortza, Veleros que parece gaviotas (Colección Planeta Clandestino. Ediciones del 4 de Agosto, 2017)


La tristeza luminosa de Fernando Luis Chivite

Chivite

Fernando Luis Chivite

 

Fernando Luis Chivite (Pamplona, 1959), ganó el Premio Literario Ciudad de Irún en 1998, con Calles poco transitadas. Pero el destino lo ha puesto en mis manos estos días, y lo he leído con asombro y emoción.

Su tono hermoso, filosófico, de una tristeza luminosa, me transportó, desde algún lugar remoto, hasta la maravillosa novela Rue des boutiques obscures (Calle de las tiendas oscuras) del novelista francés y Nobel de Literatura Patrick Modiano, ganadora del Goncourt en 1978.

El poeta dedica el libro a su hija, como una especie de testamento futuro dirigido a ella, que recuerda a las Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo que cantara Paco Ibáñez. Un tesoro que vale la pena desempolvar.

Comparto aquí uno de los poemas del libro, que habla por sí solo:

 

Lagartos y raíces

 

La chica de la blusa de corazones negros

y la melena echada hacia delante

estaba en el bar tomando algo.

 

Parecía muy joven— desde luego

era menor de edad— aunque en verdad

lo que menos me importa ahora es saber

si eran catorce o quince los años que tenía,

en esa época

cualquier chico podía pedir alcohol

en una barra.

 

Estaba allí, sola frente a ese vaso,

no creo que importe nada más.

Era una chica joven con una cara

muy bonita. Sin embargo

allí estaban también aquellos ojos suyos.

 

Aquellos ojos helados, cuya enorme tristeza

— o cuyo vacío—  tanto me sorprendió.

Tanto y tan duramente

que todavía ahora,

después de unos diez años,

los recuerdo.

 

No sé por qué te hablo de esto.

Por aquel entonces

yo también era joven y buscaba

en el extravío una especie de luz.

Quizá por eso sé

que no voy a ponerme en tu camino.

 

Te llegará el momento

y tendrás que largarte, pensarás

que el mundo es grande

y lleno de posibilidades y promesas,

y estará bien sin duda

que salgas y lo veas con tus ojos.

 

Yo no voy a ponerme en tu camino,

sólo voy a decirte unas palabras

que escuché hace algún tiempo a un individuo

que vivía solo en un desierto

y que se alimentaba de raíces

y lagartos:

si sabes dónde está tu hogar

lo sabes todo, eso dijo.

Era un tipo curioso

que fabricaba sus propias vestimentas

y sonreía durante toda la entrevista

igual que un ángel loco.

 

Pero volviendo a la chica del principio

supongo que lo que en verdad me sorprendió

—o me aterró— de aquella escena

fue que pudiera expresas tanto dolor

con sólo estar allí sin hacer nada.

No tendría más de dieciséis en cualquier caso

y no decía nada.

Sencillamente estaba.

 

A esa edad no es difícil hallar dolor en todo,

estar perdido, no encontrar

ningún camino, no saber a dónde ir

ni cómo regresar.

 

Fernado Luis Chivite, Calles poco transitadas, Premio Literario Ciudad de Irún 1998.

 

 

 


“Gloria a Gloria” celebra el centenario de Fuertes

La Antología en homenaje a Gloria Fuertes Gloria a Gloria, publicada este verano por Ediciones del 4 de Agosto, es el número 201 de la colección Planeta Clandestino, y en él, Sonia San Román ha seleccionado textos de distintos poetas que tuvieran influencia de la célebre escritora, en el marco del centenario de su nacimiento, que se celebra este 2017.

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Gloria Fuertes.

Zapatos, de Gracia Iglesias, es uno de los poemas que muestran la influencia de su poesía en las generaciones que aprendieron a jugar con las palabras a través del humor y la delicada profundidad de la gran Gloria Fuertes.

 

Zapatos

Estos zapatos tienen hipo

y me hacen tropezar a cada instante.

Caigo de cara contra el tiempo

y ruedo horas abajo hasta que me hundo

en un charco de días estancados.

La hierba crece en torno a mis tobillos.

Ahora

el suelo abre sus fauces

y engulle la pisada.

No puedo liberarme aunque lo intento;

los guantes de mis pies se aferran a su huésped,

creo que es un complot de las hebillas.

Al fin,

después de siglos

o meses

o segundos,

logro elevar mi pierna y dar un paso.

Camino.

La resaca me aprieta el dedo gordo.

Sospecho que al tacón le duele la cabeza.

Mejor será que ahora

permita que descansen unos días

debajo de mi cama.

Por mucho que lo pienso no llego a comprender

por qué se emborracharon mis zapatos.

Gracia Iglesias (Sospecho que soy humo, Torremozas, 2002). Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven.

 


“¡Poesía soy yo!”, Gloria Fuertes dixit

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Gloria Fuertes, en los años 50, recorriendo Madrid en su Vespa.

Este 2017 se cumple el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes. Por eso, esta tarde le rendimos en Pamplona un merecido y anhelado homenaje.

En apariencia sencilla e inocente, pero ácida y profunda, feminista y social, nos acompañará siempre, la poesía de Gloria Fuertes.

Tuvo una vida inusual, especialmente para una mujer de su época que no accedió a los estudios. En 1950 organiza una biblioteca infantil ambulante por pequeños pueblos, llevando libros adonde éstos no llegaban por falta de dinero o por el analfabetismo que existía en España. En 1951 junto a Adelaida Lasantas, funda el grupo femenino Versos con faldas que se dedica durante dos años a ofrecer lecturas y recitales por cafés y bares de Madrid. Desde 1961 a 1963 reside en los Estados Unidos al obtener una beca Fullbright de Literatura Española, impartiendo clases en universidades. En 1972 obtiene una Beca March para Literatura Infantil, que le permite dedicarse por entero a la literatura.

Después de un sinfín de libros publicados, obras teatrales representadas y otros tantos reconocimientos, a mediados de los años 70 colabora en diversos programas infantiles de TVE, siendo Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca quien la convierte en una escritora infantil popular y muy querida. En 1975 su libro Cangura para todo fue galardonado con el diploma de Honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen, lo que la situaba entre los grandes autores universales de literatura infantil.

Pero su poesía destinada al público adulto es quizá la menos conocida. Este año en que celebramos su centenario, se nos brinda la excusa perfecta para recuperarla.

 

Cuatro mil millones

mis vecinos de la tierra,

cuatro mil millones

y yo sola en mi azotea.

Historia de Gloria

 

He dormido

He dormido en el andén del metro,

—por miedo al despellejo de metralla—,

he dormido en el borde de la playa

y en el borde del borde del tintero.

 

He dormido descalza y sin sombrero

sin muñeca ni sábana de arriba

me he dormido sentada en una silla

—y amanecí en el suelo—.

 

Y la noche después de los desahucios

y los días después del aguacero,

dormía entre estropajos y asperones

en la tienda del tío cacharrero.

 

Crecí, me puse larga regordeta,

me desvelé, pero seguí durmiendo,

llegué a mocita dicen que a poeta,

y terminé durmiéndome al sereno.

 

Y a pesar de estos golpes de fortuna

ya veréis por qué tengo buen talante;

he dormido a las penas una a una,

y he dormido en el pecho de mi amante.

Cómo atar los bigotes del tigre

 

Carta

Aunque es mayo marca diciembre frío

el calendario de mi alma.

Te escribo sin poner señas,

(sin más señas)

a tu apartamento que presiento.

Es hermoso esto de quererse sin conocerse,

así el primer día ya nos querremos mucho.

Como tú, deseo el encuentro.

Hasta el amor que viene, vida mía.

Historia de Gloria

 

Estoy triste y no sé por qué

he bebido amor

y aún tengo sed.

En las noches claras

resuelvo el problema de la soledad.

Invito a la luna y con mi sombra somos tres.

 

Gracias, amor, por tu imbécil comportamiento

me hiciste saber que no era verdad eso de poesía eres tú

¡poesía soy yo!

Historia de Gloria. Amor, humor y desamor