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La tristeza luminosa de Fernando Luis Chivite

Chivite

Fernando Luis Chivite

 

Fernando Luis Chivite (Pamplona, 1959), ganó el Premio Literario Ciudad de Irún en 1998, con Calles poco transitadas. Pero el destino lo ha puesto en mis manos estos días, y lo he leído con asombro y emoción.

Su tono hermoso, filosófico, de una tristeza luminosa, me transportó, desde algún lugar remoto, hasta la maravillosa novela Rue des boutiques obscures (Calle de las tiendas oscuras) del novelista francés y Nobel de Literatura Patrick Modiano, ganadora del Goncourt en 1978.

El poeta dedica el libro a su hija, como una especie de testamento futuro dirigido a ella, que recuerda a las Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo que cantara Paco Ibáñez. Un tesoro que vale la pena desempolvar.

Comparto aquí uno de los poemas del libro, que habla por sí solo:

 

Lagartos y raíces

 

La chica de la blusa de corazones negros

y la melena echada hacia delante

estaba en el bar tomando algo.

 

Parecía muy joven— desde luego

era menor de edad— aunque en verdad

lo que menos me importa ahora es saber

si eran catorce o quince los años que tenía,

en esa época

cualquier chico podía pedir alcohol

en una barra.

 

Estaba allí, sola frente a ese vaso,

no creo que importe nada más.

Era una chica joven con una cara

muy bonita. Sin embargo

allí estaban también aquellos ojos suyos.

 

Aquellos ojos helados, cuya enorme tristeza

— o cuyo vacío—  tanto me sorprendió.

Tanto y tan duramente

que todavía ahora,

después de unos diez años,

los recuerdo.

 

No sé por qué te hablo de esto.

Por aquel entonces

yo también era joven y buscaba

en el extravío una especie de luz.

Quizá por eso sé

que no voy a ponerme en tu camino.

 

Te llegará el momento

y tendrás que largarte, pensarás

que el mundo es grande

y lleno de posibilidades y promesas,

y estará bien sin duda

que salgas y lo veas con tus ojos.

 

Yo no voy a ponerme en tu camino,

sólo voy a decirte unas palabras

que escuché hace algún tiempo a un individuo

que vivía solo en un desierto

y que se alimentaba de raíces

y lagartos:

si sabes dónde está tu hogar

lo sabes todo, eso dijo.

Era un tipo curioso

que fabricaba sus propias vestimentas

y sonreía durante toda la entrevista

igual que un ángel loco.

 

Pero volviendo a la chica del principio

supongo que lo que en verdad me sorprendió

—o me aterró— de aquella escena

fue que pudiera expresas tanto dolor

con sólo estar allí sin hacer nada.

No tendría más de dieciséis en cualquier caso

y no decía nada.

Sencillamente estaba.

 

A esa edad no es difícil hallar dolor en todo,

estar perdido, no encontrar

ningún camino, no saber a dónde ir

ni cómo regresar.

 

Fernado Luis Chivite, Calles poco transitadas, Premio Literario Ciudad de Irún 1998.

 

 

 

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“Gloria a Gloria” celebra el centenario de Fuertes

La Antología en homenaje a Gloria Fuertes Gloria a Gloria, publicada este verano por Ediciones del 4 de Agosto, es el número 201 de la colección Planeta Clandestino, y en él, Sonia San Román ha seleccionado textos de distintos poetas que tuvieran influencia de la célebre escritora, en el marco del centenario de su nacimiento, que se celebra este 2017.

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Gloria Fuertes.

Zapatos, de Gracia Iglesias, es uno de los poemas que muestran la influencia de su poesía en las generaciones que aprendieron a jugar con las palabras a través del humor y la delicada profundidad de la gran Gloria Fuertes.

 

Zapatos

Estos zapatos tienen hipo

y me hacen tropezar a cada instante.

Caigo de cara contra el tiempo

y ruedo horas abajo hasta que me hundo

en un charco de días estancados.

La hierba crece en torno a mis tobillos.

Ahora

el suelo abre sus fauces

y engulle la pisada.

No puedo liberarme aunque lo intento;

los guantes de mis pies se aferran a su huésped,

creo que es un complot de las hebillas.

Al fin,

después de siglos

o meses

o segundos,

logro elevar mi pierna y dar un paso.

Camino.

La resaca me aprieta el dedo gordo.

Sospecho que al tacón le duele la cabeza.

Mejor será que ahora

permita que descansen unos días

debajo de mi cama.

Por mucho que lo pienso no llego a comprender

por qué se emborracharon mis zapatos.

Gracia Iglesias (Sospecho que soy humo, Torremozas, 2002). Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven.

 


“Me desharé en palabras”, de Itziar Ancín, en Agosto Clandestino

Me desharé en palabras

El pasado 3 de agosto vio la luz el poemario Me desharé en palabras de Itziar Ancín, en la XIII edición del festival Agosto Clandestino de Logroño.

Se trata del número 195 de la colección Planeta Clandestino de Ediciones del 4 de Agosto, que recoge tantas y tan grandes voces de la poesía actual, y cuyo equipo de editores (Enrique Cabezón, Sonia San Román, Carmen Beltrán y Adrián Pérez Castillo, entre otros) ponen cada verano a su ciudad, Logroño, en el corazón del mapa poético.

                                          

 

El Agosto Clandestino de Logroño20170803_191357

El acto, celebrado en la Biblioteca de La Rioja, fue conducido por la escritora riojana Nerea Fernández, y como es habitual en Agosto Clandestino, unió dos voces poéticas. En este caso, las de dos poetas navarra y vasca: Itziar Ancín y Tere Irastortza, quien presentó un poemario bilingüe en euskera y castellano titulado Veleros que parecen gaviotas

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Itziar Ancín, Nerea Fernández y Tere Irastortza, durante el acto en la Biblioteca de La Rioja.

Antes de empezar el acto,  los organizadores distribuyen entre el público asistente un ejemplar de cada uno de los dos poemarios que se presentan durante esa sesión, y que forman parte de la cuidada y artesanal colección Planeta Clandestino de Ediciones del 4 de Agosto, que en 2017 ha alcanzado su número 200. Posteriormente pueden adquirirse en librerías o solicitarse al correo electrónico de la editorial: 4deagosto@gmail.com .

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El público, el pasado 3 de agosto, durante la presentación de los poemarios.

Uno de los momentos más emotivos del festival al finalizar cada acto, es la lectura de un poema por autor por parte de Luis Ruiz Dueñas: todo un clásico del Agosto Clandestino.

Y más tarde, el encuentro continua con una cena de escritoras y editores en La Mejillonera, en el centro de Logroño: momento fundamental para crear puentes de palabras y de futuro bañados de vino tinto riojano, para el intercambio de libros, firmas  y dedicatorias.

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Luis Ruiz Dueñas, durante su lectura de poemas que cierra los actos del festival.

En esta edición, el festival ha puesto el foco tanto en la denuncia de la situación de las personas refugiadas, a quienes dedicó el recital poético de su primera jornada, como en la celebración del centenario de la poeta Gloria Fuertes, en honor a quien ha publicado un “Clandestino”.

Pueden rastrearse los vídeos enviados por multitud de poetas de todas latitudes que se han sumado a la iniciativa de denuncia de la situación de los refugiados en las redes sociales utilizando los siguientes hashtags : #poesiarefugio #refugiadxs.

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Sonia San Román, Itziar Ancín y Tere Irastortza, durante la cena posterior al acto en Logroño.

En esta entrada he tratado de transmitir la calidez y la luz de esta hermosa experiencia de publicar y participar en el Agosto Clandestino, un lugar de encuentro que atrae a poetas de distintas ciudades como un imán de palabras al que es difícil resistirse.

Más abajo comparto una pequeña selección de textos extraídos del poemario Me desharé en palabras:


ha amanecido una oruga
sobre mi piel
como una criatura que hubiera dado a luz mi fantasía
en forma de mujer-ciervo-agua-junco

un sendero donde ya no quedan las migas
que indican cómo volver a casa
se abre ante los brotes irreales que sobrevuelan la nieve

me pincho por querer alcanzar
un fruto rojo, escondido entre las matas e invisible

caen gotas tibias de mi sangre estéril y hermosa

un sol cegador confunde a la Tierra

***


Barcelona

la desesperación mordiéndole las tripas a la belleza

bricks de vino tinto
frente a los cristales modernistas de flores y libélulas azules

tus noticias que golpean la plenitud de este sol

de este hermoso e impostor

                                                      impropio cielo azul

***


AMOR

me faltan cuatro letras
y me sobra una palabra

necesito romper esa palabra
que tengo en desuso
para emplear las letras
que ahora mismo me hacen falta

***


te llamaré espejismo

naufragio en espiral
del barco, las cadenas

***


en cualquier momento
un ápice blanco
un destello
fuego en los ojos que se transforma
en río
en pájaro
lava de volcán maniatado
que se evapora
 
si no soy viento
al menos
me brotan atisbos de plumas en la piel
 
si no logro evaporarme

me desharé en palabras

***


me expandí, como una balsa de silencio
se derrumbaron los muros de mi casa
y floté entre la atmósfera y la galaxia
justo en medio, en la línea divisoria
nítida, blanca y azul

sin traje de astronauta

 

Itziar Ancín, Me desharé en palabras, ( Colección Planeta Clandestino. Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2017).

 


“¡Poesía soy yo!”, Gloria Fuertes dixit

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Gloria Fuertes, en los años 50, recorriendo Madrid en su Vespa.

Este 2017 se cumple el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes. Por eso, esta tarde le rendimos en Pamplona un merecido y anhelado homenaje.

En apariencia sencilla e inocente, pero ácida y profunda, feminista y social, nos acompañará siempre, la poesía de Gloria Fuertes.

Tuvo una vida inusual, especialmente para una mujer de su época que no accedió a los estudios. En 1950 organiza una biblioteca infantil ambulante por pequeños pueblos, llevando libros adonde éstos no llegaban por falta de dinero o por el analfabetismo que existía en España. En 1951 junto a Adelaida Lasantas, funda el grupo femenino Versos con faldas que se dedica durante dos años a ofrecer lecturas y recitales por cafés y bares de Madrid. Desde 1961 a 1963 reside en los Estados Unidos al obtener una beca Fullbright de Literatura Española, impartiendo clases en universidades. En 1972 obtiene una Beca March para Literatura Infantil, que le permite dedicarse por entero a la literatura.

Después de un sinfín de libros publicados, obras teatrales representadas y otros tantos reconocimientos, a mediados de los años 70 colabora en diversos programas infantiles de TVE, siendo Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca quien la convierte en una escritora infantil popular y muy querida. En 1975 su libro Cangura para todo fue galardonado con el diploma de Honor del Premio Internacional de Literatura Infantil Hans Christian Andersen, lo que la situaba entre los grandes autores universales de literatura infantil.

Pero su poesía destinada al público adulto es quizá la menos conocida. Este año en que celebramos su centenario, se nos brinda la excusa perfecta para recuperarla.

 

Cuatro mil millones

mis vecinos de la tierra,

cuatro mil millones

y yo sola en mi azotea.

Historia de Gloria

 

He dormido

He dormido en el andén del metro,

—por miedo al despellejo de metralla—,

he dormido en el borde de la playa

y en el borde del borde del tintero.

 

He dormido descalza y sin sombrero

sin muñeca ni sábana de arriba

me he dormido sentada en una silla

—y amanecí en el suelo—.

 

Y la noche después de los desahucios

y los días después del aguacero,

dormía entre estropajos y asperones

en la tienda del tío cacharrero.

 

Crecí, me puse larga regordeta,

me desvelé, pero seguí durmiendo,

llegué a mocita dicen que a poeta,

y terminé durmiéndome al sereno.

 

Y a pesar de estos golpes de fortuna

ya veréis por qué tengo buen talante;

he dormido a las penas una a una,

y he dormido en el pecho de mi amante.

Cómo atar los bigotes del tigre

 

Carta

Aunque es mayo marca diciembre frío

el calendario de mi alma.

Te escribo sin poner señas,

(sin más señas)

a tu apartamento que presiento.

Es hermoso esto de quererse sin conocerse,

así el primer día ya nos querremos mucho.

Como tú, deseo el encuentro.

Hasta el amor que viene, vida mía.

Historia de Gloria

 

Estoy triste y no sé por qué

he bebido amor

y aún tengo sed.

En las noches claras

resuelvo el problema de la soledad.

Invito a la luna y con mi sombra somos tres.

 

Gracias, amor, por tu imbécil comportamiento

me hiciste saber que no era verdad eso de poesía eres tú

¡poesía soy yo!

Historia de Gloria. Amor, humor y desamor


Escribir poesía o aprender a ladrar con Olga Novo

Olga Novo (Lugo, 1975) escribe una poesía animal, donde su cuerpo y la tierra y el entorno de la Galicia rural, envueltos en una honda ternura que invoca a sus antepasados, conforman un poderoso torbellino de palabras. Mujer y tierra en comunión, bien arraigada a lo vivo, al ternero, a la noche, a la colina y al cosmos,
con su magia incomprensible.

Olga Novo.

En junio de 2013 salió a la luz su antología Los líquidos íntimos (Calamo, 2013), de cuya selección y traducción del gallego al castellano se encargó la propia autora. Recurre a la memoria de la niña huérfana y descalza que fue su bisabuela, y en su palabra poderosa recupera muchas otras memorias acalladas en nuestro paisaje reciente:

que se pudra la raíz del poder
que no te dio de comer.

O cuando vuelve a su raíz de mujer de una larga estirpe:

mis treinta generaciones analfabetas Yo estoy aprendiendo
a ladrar.
(…)
e intento imitar el canto del cuco del cuco de culo al sol
              entonces
mi garganta se exprime de dolor
y aúllan como nunca los futuros posibles que nos abomban las venas
como un cazo de leche vertiéndose en el fuego.

Sus poemarios publicados son A teta sobre o sol (1996), Nós nus (1997, Premio Losada Diéguez de Creación), A cousa vermella (2004) y  Cráter (2011), Premio de la Crítica española. Asimismo, es autora de dos poemarios en colaboración: Magnalia (2001), con el poeta Xoán Abeleira y la pintora Alexandra Domínguez; y Monocromos (2006), con el pintor Concetto Pozati.

 

DANZA DE LA BISABUELA DESCALZA (fragmento)

Pietá pietá
mi bisabuela pasó hambre
y a mí
el calcio del lenguaje
me alimenta los huesos.

Anduvo descalza hasta los dieciséis años
con el arca del pan cerrada con candado
fascinada por el brillo de unas letras
que no entendió nunca.

Desde niña sin querer
me destapo los sesos por la noche
y así siento tus tripas hablándome
como un oráculo

de repente el mundo entra en mí como en un trance
y sé que tu hambre sigue viva:
no conseguiste llevarla contigo
enterrada en la tumba de tu estómago.

No descansa mi bisabuela descalza

me está tragando el abismo
como una acuarela de Turner

estás tú dispuesta a abrir el día
con un azadón
en la cantera
donde las únicas manos de mujer son las tuyas
y desde que sé todo esto
voy rabiosa y tierna por los caminos
clavándome a la verdad como si fuese una aguja

estoy escribiendo esto con tus pulmones
pequeña huérfana
estoy dando a entender tu dolor a mordiscos
lo sabes
desde el más allá
[…]

Olga Novo


Reinos inferiores, de Maite Pérez Larumbe

La poeta navarra Maite Pére Larumbe acaba de publicar en Pamiela un nuevo poemario titulado Reinos inferiores.
Como es habitual en su poesía, en este quinto poemario de la autora, cada poema es una pequeña obra de orfebre, una joyita impecable y minuciosamente pulida.
A través de lo cotidiano, de lo que nos rodea y pasa a menudo desapercibido.
Está lleno de referencias a la naturaleza, a sus leyes, que queremos a veces evitar sin éxito, y también a lo inerte y a la construcción humana, como la Ciudadela de Pamplona.
Comparto más abajo algunos momentos de la presentación del poemario en la librería Walden de Pamplona, en que la autora recita dos de los poemas. Y por último, comparto uno de los que me han resultado más evocadores de este libro.

Guía de viaje

Si buscas conocer, adéntrate en el verde
donde se desintegra la cuadrícula
y el plano arrastra su lona pudorosa.
Silencio, espacio suburbano.
Las palabras que fueron trofeos, rosaledas,
templos votivos, piras funerarias
que el centro desplegó como fausto plumaje,
vano tributo a la ilusión del orden,
crearon la apariencia de que perderse era un rodeo delicioso.
El extrarradio acopia restos de los envases que nutrieron
la fuente de la sed.
Que la garganta seca no halle nombre
que profane el lenguaje de la nada,
mechero roto,
bolsa que el viento nunca hará gaviota,
ignorante la broza de lo áspero calle.
Instrucciones sencillas para el viaje, herramientas precisas.
Toda una vida hacerlas a la mano,
marcar en su rústico mango la presión de los dedos,
hacerlos coincidir al empuñarlas.

Maite Pérez Larumbe


25 años de Itziar elegía (Jorge Oteiza)

Jorge Oteiza  escribió el conmovedor poema Itziar elegía para su mujer, Itziar Carreño, unos meses después de su muerte, que fue publicado en Itziar elegía y otros poemas (1992). Entendió que la poesía surge cuando el ser humano no encuentra su lugar en el lenguaje. “Lo que da verdaderamente grandeza a nuestra muerte es lo que produce esto que debemos entender por poesía”, afirmaba el artista de Orio.

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Poesía completa de Oteiza, editada por el Museo.

La luz de tus manos
llenando las horas de mis manos vacías

(…)
Seguramente no estás ya
en ninguna parte
solamente aquí
en mí
conmigo
(…)
Las palabras saben que vamos a morir
yo no sabía qué era la muerte
(…)
seremos llamados por nadie,
seremos nada

Itziar elegía

Versos del poema Itziar elegía.

Además de su Elegía, Oteiza publicó, en 1990, Existe Dios al Noroeste. Estos volúmenes, junto con el resto de su obra poética se encuentran compilados en la publicación Poesía. Edición crítica de la obra de Jorge Oteiza, editada por el Museo Oteiza.

Homenaje poético en el Museo Oteiza

25 años después, el grupo de poetas Hitzune ofrecemos en la sala central del Museo Oteiza un recital en torno a este poema. La cita tendrá lugar mañana sábado 11 de febrero a las 12.00 horas, y el acceso será gratuito. Comenzará con la lectura del texto de Oteiza, en castellano y euskara, y se completará con los poemas que cada uno ha escrito para la ocasión, precedidos por una cita de Itziar elegía.

Hitzune está formado por 14 poetas:  Izaskun Gracia Quintana, Itziar Ancín García, Iosu Moracho Cortés, Teresa Ramos Rabasa, Mikel Sanz Tirapu, José Luis Iriarte Madurga, María Cano García, Ana Jaka García, Carmen del Río Bravo, Isabel Rivas Etxaniz, Silvia Marambio-Catán, Pedro Rodríguez Rojo, Isabel Hualde y Matxalen Bezos Arketa.

Más información sobre el recital, en Poesía entre esculturas de Oteiza