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Cerca del corazón salvaje, de Clarice Lispector

Clarice Lispector

Clarice Lispector

Clarice Lispector (Ucrania, 1917- Brasil, 1977) está considerada como la escritora brasileña más importante del siglo XX.

Su prosa es tan poética y filosófica que el género se tambalea entre distintas orillas, impregnada de múltiples colores y brillos, percepciones e intuiciones profundas, en una escritura enormemente evocadora y sin claros precedentes, cuyos ejercicios de introspección para transmitir percepciones dejan que la trama sea secundaria.

Cerca del corazón salvaje fue su primera novela. Publicada en 1944, cuando tenía 23 años. En ella aborda el tema de la incomunicación como consecuencia de las limitaciones del lenguaje: la palabra nunca podrá ser suficiente ni lo necesariamente precisa para expresar el sentido último de las cosas, pero nos acerca a la eternidad y es el único vehículo con que relacionarnos. Lispector transmite también una irremediable necesidad de conocer el mundo pero que es imposible de colmar.

Comparto aquí algunas citas de Cerca del corazón salvaje:

Todavía no se había liberado del deseo-poder-milagro de cuando era pequeña. La fórmula se realizaba tantas veces: sentir la cosa sin poseerla. Solo era preciso que todo ayudase, la dejase leve y pura, en ayunas para recibir la imaginación.

Así como el espacio rodeado de cuatro paredes tiene un valor específico, provocado no tanto por el espacio sino por estar rodeado de paredes, Octavio la transformaba en algo que no era ella sino él mismo y que Juana recibía por piedad de ambos, porque los dos eran incapaces de liberarse por el amor porque aceptaba vencida el propio miedo de sufrir, su incapacidad de actuar más allá de la frontera de la rebelión. Y también: ¿cómo ligarse a un hombre si no es permitiendo que él la aprisione? ¿Cómo impedir que él despliegue sobre su cuerpo y su alma sus cuatro paredes? ¿Había algún medio para tener las cosas sin que las cosas la poseyeran?

Es curioso cómo no sé decir quién soy. Es decir, lo sé muy bien, pero no lo puedo decir. Sobre todo tengo miedo de decirlo, porque en el momento en que intento hablar, no solo no expreso lo que siento, sino que lo que siento se transforma lentamente en lo que digo. O al menos lo que me hace actuar no es lo que siento, sino lo que digo.


Esencias condensadas en posdatas, de Álex Chico

Para celebrar el día de la poesía, un poemario maravilloso lleno de luz y sombras evocadoras como solo pueden hacerlo los clásicos. Un tesoro que desenterrar en pequeño formato, una delicia a la que volver y volver. El poeta es Álex Chico (Plasencia, 1980) y el libro, Sesenta y cinco momentos en la vida de un escritor de posdatas (La Isla de Siltolá, 2016), que se compromete con la eternidad, como diría Edmond Jabès.

AlexChico

Álex Chico.

El poemario se nos presenta como obra de un supuesto autor mencionado con las siglas E. P., que le confiesa que “la parte esencial de su producción literaria, aquella que estimaba clave a la hora de entender su propia obra, la había condensado en las posdatas de las múltiples cartas que había escrito a lo largo de su vida”, tomadas de una serie de libros del autor, que antologa con indicación del libro al que pertenecían.

El poeta ofrece pinceladas en las que reflexiona sobre la escritura, la memoria o las ciudades y nuestra relación con ellas y recopila algunas citas de distintos autores en torno a estos temas.

IV

Pienso en Maurice Blanchot y me pregunto si al escribir nos hacemos legibles a los demás e indescifrables a nosotros mismos.

XIII

Si buscamos un sentido a todo lo que hemos escrito, tal vez lo acabaríamos encontrando por el camino opuesto. Si hablamos del silencio, lo hacemos para no callar. Si abordamos el lenguaje, será para demostrar que hay cosas que nunca podrán ser pronunciadas. O dicho de otra forma: cuando escribimos sobre la huida, lo que realmente queremos es volver a casa.

XVII

(…) “Lo más extraño del viaje
es no saber hacia dónde se regresa.”
Escribir es volver.

XIX

Todo pasado vuelve. Todo lo envuelve un pasado que no regresa.

LII

La escritura, a veces, no es más que la construcción de una habitación propia desde la que observar el resto de habitaciones. Un lugar cuya motivación principal es conectarse con otras geografías, leídas o escritas. Dondequiera que queden.


Vaciarse para poder crear

El Cultural de El País, en su sección Buena vida, publicó hace unos meses un interesante artículo que señala la necesidad de la soledad y la introspección para poder crear. Os invito a leerlo: http://elpais.com/elpais/2015/01/29/buenavida/1422546931_773159.html

El artículo cita al filósofo chino Byung-Chul Han, autor de La sociedad del cansancio, quien insiste en la necesidad de recuperar la capacidad contemplativa para compensar los destructivos efectos de la hiperactividad que caracteriza nuestro tiempo. Solo tolerando el vacío seremos capaces de desarrollar algo nuevo y de desintoxicarnos de un mundo marcado por la sobrecarga informativa.

Toda aquella persona que dedique tiempo a crear arte, o ideas nuevas de cualquier tipo, sabe bien que sin silencio y soledad, crear algo nuevo, simplemente no es posible.

La filosofía oriental lo afirmaba ya hace muchos siglos. El Tao te ching, obra clásica de la filosofía china, cuya escritura se sitúa en el s. VI a. C., gira en torno al vacío como principio de todas las cosas. Y esto se refleja en el arte antiguo no solo chino sino también japonés, que ha bebido de las mismas fuentes. Así lo refleja esta cita del pintor chino del siglo XIX Huang Binhong: “Poner un punto es sembrar una semilla; ésta debe crecer y devenir… aun para hacer un punto, conviene que haya vacío en lo lleno. Sólo entonces el punto se torna viviente, como animado por el espíritu (…). Partir de lo claro y de lo tangible para llegar al estallido del vacío”.

Por su parte, el escultor Jorge Oteiza dio un espacio central en su pensamiento al vacío y a “la presencia de la ausencia”, asimilando la concepción de la filosofía oriental, para la cuál es más importante el no-ser que el ser. En el arte, esto se traduce en la necesidad de vaciarse en el proceso de creación, para poder generar algo nuevo.

Más abajo comparto una serie de citas de poetas que han asumido también la importancia y el poder del vacío y sus distintas formas, como el silencio o la soledad.

“La noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.”
San Juan de la Cruz, Cántico espiritual

“Y todas las cosas para llegar a ser se miran en el vacío espejo de su nada.”
José Ángel Valente, Fragmentos de un libro futuro

“Adéntrate en la desnuda festividad del silencio,y amanece,
amanece de nuevo sobre el vértice de la infancia.”
Julia Otxoa, Al calor de un lápiz

“El tiempo pasa y mi voz se hace otra
conforme me vacío.
Si consigo vaciarme del todo, permitir paso al aire,
sonará la que soy, podré reconocerme.”
Maite Pérez Larumbe, Precariedad y persistencia