Archivo mensual: diciembre 2016

Poema para dar coraje a un héroe

A Juan Yeregui, con todo mi cariño

 

Ni esos partidos

que tanto te emocionan

ni esos deportistas de élite

que tanto admiras.

 

El verdadero mérito

es

el de tu lucha diaria.

El auténtico valor

es aquel con que enfrentas

la batalla verdadera

que se libra en tu cuerpo.

 

A tanto coraje, igual admiración.

 

Ahí, el héroe. Ahí, la medalla.

 

Itziar Ancín

 

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Bilaketa de Aoiz: 40 años con la poesía

A lo largo del mes de noviembre, el grupo cultural Bilaketa de Aoiz, fundado y presidido por Salvador Gutiérrez, celebró su 40 aniversario.

40 aniversario Bilaketa

Encuentro de poetas vinculados a Bilaketa de Aoiz. De izquierda a derecha: María Cano, Javier Olivar, Ana Jaka, Itziar Ancín, Alfonso Pascal Ros, Salvador Gutiérrez y Javier Asiáin.

En estos años, Bilaketa ha apoyado la poesía en Navarra por medio de concursos de renombre, con José Hierro como uno de los miembros incondicionales del jurado; publicaciones a autores noveles, principalmente a través del premio Francisco Ynduráin; cursos y tertulias literarias.

Fue un honor acompañar a Salvador Gutiérrez durante uno de los actos del ciclo  en un recital por este 40 aniversaro de Bilaketa, junto con Javier laforet, María Cano, Eduardo Labeaga y el cantautor Alberto Rodríguez Purroy, para revivir los años dorados del Aula de Literatura de la Casa de la Juventud de Pamplona.

Fueron años repletos de encuentros, de versos compartidos, de recitales y libros, como la Antología navarra para este 98, cuya presentación preparamos con tanto mimo (yo me convertí en una madre embarazada ni más ni menos que del Mundo, para recitar un poema de María Cano a dos voces, y ella fue mi alter ego, lanzando harina y arena al aire para recitar el mío), y de las revistas Iruñean behin, Una vez en Pamplona. Y por supuesto, fueron años de amistad, y todas estas cosas que tanto debemos a Salva.


Arder en el teatro, con Mouawad

Presenciar Incendios, de Wajdi Mouawad, es arder en el teatro. Y también ser un diluvio, todo a la vez.

Este dramaturgo nació en Líbano y se exilió en Canadá a los 8 años a causa de la guerra. Sus textos reflejan el dolor que arrastra en su biografía y son poesía pura, en eso recuerda al mismísimo Lorca. Pero a su vez, en su obra se vive la tragedia griega, trasladada al mundo actual, y cercana por tanto de un modo cortante, como el filo de un cuchillo, al espectador.

En Incendios, tras años de silencio, una mujer al morir deja un encargo inquietante a sus hijos: deben seguir las pistas que van a conducirles a descubrir la verdad sobre su madre y sobre sí mismos. Una verdad terrible, digna de la más terrible de las tragedias griegas. Incendios forma parte de una trilogía, escrita originalmente en francés: Littoral, Incendies y Fôrets, de once horas de duración en total.

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Pero lo esencial es cómo se cuenta la historia. Mouawad conmueve con el fondo y con la forma, solapando escenas de un modo novedoso y envolvente, donde no hay cabida para perder el hilo del relato ni para bajar un ápice la tensión narrativa. Los protagonistas de una escena comparten espacio con los de la siguiente: en una sola escena simultanea épocas y lugares, resolviendo varias escenas en una, logrando una flexibilidad narrativa sutil y fascinante.

En esta producción del teatro la Abadía, que tuve la suerte de presenciar en el teatro Gayarre de Pamplona, Nawal fue interpretada por Nuria Espert, quien estuvo rodeada por un elenco de actores de la talla de Ramón Barea, Laia Marull, Carlota Olcina, Alex García o Lucía Barrado, a la altura del texto dramático, todos ellos bajo la dirección de Mario Gas.

Arder en el teatro y ser el diluvio a la vez…