Inger Christensen: Alfabeto primigenio

La escritora danesa Inger Christensen, que nos dejó hace 5 años,  se hizo mundialmente célebre tras la publicación
en 1969 de Det (Eso), un poema de 200 páginas sobre el origen del lenguaje y del mundo. Algunos críticos han visto en él “frases como células” que “crecen formando órganos y organismos”.

IngerChristensenSus luminosos versos hablan de los enigmas de la creación y de la existencia humana, en un afán por inventar el mundo y buscar el paraíso en él. En Alfabet (1981) emprende el viaje hacia “el espacio paradisíaco del lenguaje, donde poeta y lenguaje se funden en unión”, como afirma en un ensayo sobre La fuerza ordenadora del azar.

En octubre de 2014 se tradujo al castellano por primera vez un libro de poesía de la autora que fue publicado por la editorial Sexto Piso.

Alfabeto se propone responder a la “principal ilegibilidad del mundo”. Y su estructura sigue, aparte del orden de las letras, la secuencia numérica del matemático renacentista Fibonacci que representa uno de los principios formales de la naturaleza: los versos de cada estrofa son la suma de las dos estrofas precedentes. Para Christensen, el lenguaje es directa emanación de la naturaleza. Y con asombro ante la existencia de las cosas confecciona un inventario del mundo: “Los albaricoqueros existen, los albaricoqueros existen”, dice el primer verso. El nombramiento enfático y reiterado de las cosas equivale a su creación, y surge un universo cada vez más misterioso.

He aquí un luminoso fragmento de Alfabeto:Alfabeto2

“las glaciaciones existen, las glaciaciones existen,

el hielo del océano Ártico y el hielo del martín pescador;
las cigarras existen; chicoria, cromo

y el iris amarillo-cromo, el azul; el oxígeno
sobre todo; existen también los témpanos del océano Ártico,
el oso polar existe, marcado como una piel
con número de identidad existe, condenado a su vida;
y la zambullida mínima del martín pescador en los arroyos

de marzo azules de hielo existe, si existen los arroyos;
si el oxígeno en los arroyos existe, el oxígeno
sobre todo; existe sobre todo donde existe el sonido
de las cigarras, sobre todo donde existe el cielo
de la chicoria como azul turquesa diluido
en agua, el sol amarillo-cromo, el oxígeno
sobre todo; claro que existirá, claro
que existiremos, el oxígeno que respiramos existe,
adonis, lantana existen, y el interior celestial
del lago; una ensenada encerrada
con unos pocos juncos existirá, un ibis existe,
y los movimientos de la mente insuflados en las nubes
existen como remolinos de oxígeno en lo más hondo de la Estigia

y dentro del paisaje de la sabiduría la luz glacial,
el hielo idéntico a la luz, y en lo más hondo
de la luz glacial la nada, viva, intensa,
como tu mirada a través de la lluvia; esta fina
lluvia persistente que estiliza la vida, donde como un gesto
las catorce retículas del cristal existen, los siete
sistemas cristalinos, tu mirada como en la mía,
e Ícaro, Ícaro desamparado existe;

Ícaro envuelto en las alas de cera derretidas
existe, Ícaro pálido como un cadáver
vestido de civil existe, Ícaro en lo más bajo donde
las palomas existen; los soñadores, las muñecas
existen; el cabello de los soñadores con los mechones
del cáncer arrancados, la piel de las muñecas sujeta
con alfileres, el hupe de los misterios; y las sonrisas
existen, los hijos de Ícaro blancos como corderos
a través de la luz gris, claro que existirán, claro
que existiremos, y el oxígeno sobre el crucifijo del oxígeno;
como escarcha existiremos, como viento existiremos
como el iris del arco iris en las resplandecientes excrecencias
de la hierba del rocío, hierbas de la tundra; como pequeños
existiremos, tan pequeños como un poco de polen en la turba,
como un poco de virus en los huesos, tal vez como peste de agua,
tal vez como un poco de trébol, arveja, un poco de camomila
expulsada al paraíso de nuevo perdido; pero la oscuridad
es blanca, dicen los niños, la oscuridad del paraíso es blanca,
pero no blanca de la misma manera que un ataúd
es blanco, si existen los ataúdes, y no
blanca de la manera que es blanca la leche,
si es que existe la leche; blanco, es blanco,
dicen los niños, la oscuridad es blanca, pero no
blanca de la misma manera en que existía el blanco,
cuando existían los árboles frutales, tan blancos en su florecer,
la oscuridad es más blanca, los ojos se derriten”

Traducción de Francisco J. Uriz.

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Acerca de itziarancin

Comunicadora para el desarrollo con perspectiva de género, escritora y viajera. De Pamplona, con historia en India, Marruecos y Uruguay. Ver todas las entradas de itziarancin

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