Archivo mensual: mayo 2014

¿Quiénes son los cronopios?

¿Hay alguien que todavía no los conoce? Por si acaso… explicaré que los cronopios son personajes de una serie de cuentos del libro Historias de Cronopios y de Famas (1962) del escritor argentino Julio Cortázar. “Un cronopio es un dibujo fuera del margen, un poema sin rimas”, en palabras del autor. Junto con los famas y las esperanzas, integran el universo de este libro. Aunque hay quien sostiene que son en realidad mucho más que eso.

En sus relatos, Cortázar define a los cronopios como “seres verdes y húmedos”, que son presentados como criaturas ingenuas, idealistas, desordenadas, sensibles y poco convencionales, en claro contraste con los famas, que son rígidos, organizados y sentenciosos; y las esperanzas: simples, indolentes, ignorantes y aburridas.

La mayor parte de las referencias a cronopios en la obra de Cortázar se encuentra en las 20 historias que forman la última sección de sus Historias de Cronopios y de Famas. Este libro, según defienden algunos críticos literarios, contiene una clasificación universal de los seres humanos, psicológica y hasta metafísica, con mucha creatividad y ternura. Pero el propio autor se refirió a estos relatos como una especie de juego y no me cabe duda de que se divirtió de lo lindo escribiéndolos. Éste es mi pequeño homenaje a los cronopios, a todos.

Comparto a continuación uno de los 20 relatos de Cortázar sobre los cronopios, famas y esperanzas, titulado “Viajes”:

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes:

Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café‚ a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de “Alegría de los famas”.

Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: “La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad”. Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

Historias de Cronopios y de Famas (1962), Julio Cortázar. 

 

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