Archivo mensual: julio 2013

Pamplona, 7 de julio de 2008, de Sandra Arróniz

Rescatar la voz de Nagore Laffage, asesinada en Sanfermines de 2008 por José Diego Yllanes por decirle que no, y cuya memoria no recibió justicia. Y hacerlo a través del arte, con suma creatividad y elegancia, para recuperar un hecho que se produjo en el ámbito privado, pero en el marco de una fiesta universal, y sacarlo a la calle física y simbólicamente, a lo largo del recorrido del encierro. Pura expresión poética. Esto hizo el pasado 3 de julio en Pamplona Sandra Arróniz (http://www.sandraarroniz.com), licenciada en Bellas Artes y Máster en Diseño de Vestuario por el London College of Fashion, con la representación de su obra Pamplona, 7 de julio de 2008 (http://pamplona7dejuliode2008.blogspot.com.es/), que será sin duda uno de los eventos sociales y culturales más interesantes del año en la ciudad.

Parte central de la obra son tanto las exploraciones dramáticas que Arróniz realiza con el vestuario, como con los sonidos y silencios en torno a este hecho, que cobra dimensiones de tragedia griega universal.

Nagore en la Plaza Consistorial

Foto: I. Ancín. Nagore, al fondo, y uno de los personajes ‘que intentan silenciar’ en la plaza del Ayto. de Pamplona.

En cuanto al personaje de Nagore: su grito, su silencio y su respiración son clave en el diseño de un espectacular vestuario, que se compone de un vestido de enfermera color carne que se funde con el cuerpo y sugiere el fantasma que acecha al asesino, y una especie de embudo blanco de gran tamaño, que usa a modo de marioneta, de megáfono o de respirador, y cuyo interior es parte del espacio utilizado en la representación teatral.

Medios de comunicación

Foto: I. Ancín. Medios de comunicación, en Sto. Domingo.

Además, el vestuario se inspira en algunos elementos de la cultura popular Navarra y su esencia ritual, y se sirve de ellos para personificar cuestiones clave en esta historia. Por un lado, los medios de comunicación, a través de 4 personajes elaborados con periódicos, que por su volumen y textura recuerdan al carnaval de Lanz, concebidos como una gran masa de hacer ruido que generan confusión en torno a los hechos.

El luto y el violinista


Foto: I. Ancín. El luto invitó a la audiencia a sumarse al dolor de la familia en la Plaza del Castillo.

La segunda es el luto, y representa a la familia de la víctima. El personaje principal, vestido de negro y con una especie de enorme peineta, recuerda a un tótem imponente, y en cierto momento de la obra, invita a 8 personas de la audiencia a acompañarle, personificando el apoyo de la gente de Pamplona a la familia de Nagore.

Templo improvisado

Foto: I. Ancín. Pequeño altar en homenaje a Nagore Laffage. Al fondo, Asun Casasola, su madre.

Y por último, tres personajes abstractos simbolizan todo aquello (personas, entidades, intereses), que intentó silenciar lo ocurrido, poniendo trabas a la justicia; actúan paralelamente a los medios de comunicación tratando de ocultar o distorsionar la información, la imagen y la identidad de José Diego Yllanes, como el velo que cubre sus rostros.

Por otro lado, la representación contó con un violinista o una cantante de ópera, además de otros elementos sonoros, como la retransmisión del encierro o las jotas que se cantan a San Fermín el día 7 de julio, para dar contexto al momento en que fue asesinada la joven, entremezclando así lo privado de la violencia de género con el aspecto público de las fiestas en cuyo marco sucedieron los hechos.

Pamplona, 7 de julio de 2008 es un trabajo imprescindible que debe salir de nuevo a la calle.

Más abajo puede verse el vídeo de la obra preliminar de Sandra Arróniz, titulada Nagore, y ganadora de los ‘Encuentros de Arte Joven’ del Instituto Navarro de la Juventud en la sección de Artes Escénicas de 2012.

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