Archivo mensual: agosto 2012

Tan alto como los teléfonos

Me pareces mayor

cuando estás lejos.

Bajo mi flexo,

junto a una rosa seca,

leo mi libro eterno

y te siento olvidado.

Mi corazón te espera.

Sabe que no vendrás.

No puedes evitar

colarte entre mi canto,

manchar mi tinta

y empañar mis cristales.

Me parece que cuentas,

impaciente, las horas

y te asfixias, discreto,

bajo un techo de hierba.

Tu dolor es tan alto

como los teléfonos.

Itziar Ancín

Fragmento del poemario “Mares de abismo”, finalista del Premio Internacional de Poesía Joven de Alzira, 2003


¿Qué significan las Itacas?

Si hay un poema hermoso, profundo, revelador, inolvidable e introspectivo, con enseñanzas para llevar sobre el hombro durante toda la vida, ese es Ítaca, del gran poeta egipcio de origen griego Konstantino Cavafis. Se lo dedico a la formidable poeta Maite Pérez Larumbe, ya que fue ella la que me lo redescubrió este año en un taller literario.

ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Konstantino Cavafis