Un poema de Joumana Haddad

Joumana Haddad, via WebIslam.com

El siguiente poema de Joumana Haddad, periodista y poeta libanesa, pertenece a su libro El regreso de Lilith, en el que recupera el mito de la primera mujer creada por Dios y castigada por su insumisión.

COMIENZO SEGUNDO

(Traducción del árabe: Héctor Fernando Vizcarra)

Luego Dios creó a la mujer a su imagen; de la tierra la creó el séptimo día, la creó del exceso de vida; frente a su idea él la creo, creó a Lilith, cuyos ojos son como un amor devuelto.
La cazadora y la presa y el puente entre las dos.
Aquella que duerme a los leones con el arrullo de sus senos.
Aquella que dicta sola sus leyes y en grupo las viola.
La reina y sus vasallos.
Aquella cuya tierra es una naranja plana y sabe que gira alrededor de ella.
Aquella a la que el ciprés pertenece, y también el inicio de la noche y el fin del mar.
La orgullosa como una nube, y, como una nube, modesta.
Aquella que no cree.
El sollozo más denso del verano y la lágrima más larga de otoño.
Aquella que une a los hombres y luego llora en sus pechos.
Aquella a quien las cosas no nombran
y cuyo vestido es espontáneamente culpable.
La que sueña su pasado y entrampa su mañana.
La fuerte en su feminidad, la dulce en su fuerza.
Aquella cuyo placer es necio y no llega, la ardiente como un río.
Aquella que bebe la luna en un plato de leche y de la palma de sus manos se come el cielo.
Aquella a quien no se puede atrapar y que se transluce en el horizonte.
Aquella que es luz pálida y cuya desnudez pertenece a los que no ven con los ojos.
La libre y la encadenada y su fuga.
La armonía entre infierno y paraíso.
El deseo y su deseo.
Aquella que es un manzano sometido bajo la lujuria de sus brotes y cuyo rayo se dispersa sobre el hombro de los abismos.
La tierna en su violencia, la poderosa en sus derrotas.
El lujo contra la necesidad, la angustia contra la certitud.
Aquella que es para toda mujer que haya mirado sin haber asido.
Aquella que toma, pero que no derrocha.
Que derrocha sin desbordarse.
Aquella que es para cada hombre.
Y que traiciona a su género.
Que traiciona.
La que da puñaladas más tiernas que ciertas caricias.
El pecado piadoso.
La poeta de los demonios y la demonio de los poetas.
Drénenla de mí, de los sueños redondeados como el color azul.
Y nunca tengan suficiente.

Joumana Haddad

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Acerca de itziarancin

Comunicadora para el desarrollo con perspectiva de género, escritora y viajera. De Pamplona, con historia en India, Marruecos y Uruguay. Ver todas las entradas de itziarancin

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