Yo maté a Sherezade, de Joumana Haddad

Para Joumana Haddad, periodista y poeta libanesa, las palabras son sus mejores aliadas en la lucha por la libertad de las mujeres. Publicó en 2011 en España Yo maté a Sherezade (Ed. Debate), un ensayo que pretende desmontar  los tópicos sobre las mujeres árabes en Occidente.

¿Y por qué quiere esta increíble mujer matar a Sherezade? “Lo que ella  hizo fue negociar sobre sus derechos. Era creativa, inteligente y cultivada. Pero lo que hizo no fue un acto de rebelión sino un acto de negociación. Ahora tenemos que conseguir lo que queremos sin esas formas de negociación con las autoridades patriarcales, religiosas o políticas. Ya se ha terminado Sherezade”, afirma.

Haddad señala que en realidad no hay feminismo en esta narración, pues la vida de las mujeres se halla en manos de hombres, quienes pueden decidir o no su indulto. Considera por tanto que Sherezade es un modelo más de sumisión y conspiración contra la mujer, ya que no cuestiona los roles establecidos y simplemente intenta salvar la vida, sin resistencia ni lucha contra la tiranía. Por tanto, si la mujer quiere desmoronar el orden injusto que la somete, tendrá que buscar un modelo más radical e independiente. Éste es el caso de Lilith, la primera mujer creada del mismo barro que Adán y que abandonó el paraíso por su carácter rebelde e inconformista.

Yo maté a Sherezade es un ensayo inteligente y provocativo, con un énfasis de manifiesto muy personal, que quiere tender puentes de comunicación entre el Oriente árabe y Occidente.

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Acerca de itziarancin

Comunicadora para el desarrollo con perspectiva de género, escritora y viajera. De Pamplona, con historia en India, Marruecos y Uruguay. Ver todas las entradas de itziarancin

One response to “Yo maté a Sherezade, de Joumana Haddad

  • joseluis817

    No estoy de acuerdo. Para mí Sherezade representa la superioridad de la inteligencia humana sobre el poder despiadado. Y de la más especial inteligencia femenina, capaz de romper el círculo infernal. Sherezade se enfrenta, voluntaria y sola, a un maníaco asesino. Y lo hace en nombre de todas las mujeres víctimas de su locura. Controlando el tiempo, no sólo logra vencerle, sino que consigue curarle. ¿Ahora hay que matar a Sherezade, para que las mujeres asuman lo peor de los peores hombres?
    Hemos vivido ese contagio durante miles de años, dominados por la testosterona. Ya es hora de que empecemos -todos- a pensar con la cabeza.

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