Archivo mensual: mayo 2012

La Ciudad Submarina

Vía: Sopa de Poetes Soperos

No queda tiempo. El espacio se diluye cada vez más.

Subo a la superficie de la ciudad submarina a tomar el aire con un suave aleteo. Mis pies pedalean en el agua limpia, que me acaricia y refresca mi piel azulada, que parece una capa fina de escamas pálidas. Solo le falta el brillo plástico, irisado de la piel de un pez.

En una simulacro de volar sobre los tejados grisáceos que una vez quizá miraron al cielo, como un pájaro mojado, floto.

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Corazón y fronteras, de Laura Casielles

La poeta asturiana Laura Casielles, ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven 2011, es como yo periodista, y también ella tuvo la inmensa suerte de vivir en Rabat, Marruecos, y de aprender, sentir y entender la geografía y la historia. Con esa nueva mirada sabia, escribió este poema.

DESCENTRALIZACIONES (IV)

Reivindico mi mitad mora, la parte goda

de mi genoma,

Laura Casielles en Rabat, por Azahara González.

basta ya

de dioses griegos que no riegan mi sangre.

Reivindico

un viejo primate casi en las costas de África,

un pueblo que vivía aquí antes.

Amo

a Ariadna y a Helena, sí,

pero ya basta:

¿qué ha pasado

con las tres mil

mujeres sabias de la corte andalusí?

No reivindico a Pelayo, no reivindico a Isabel,

no vencí

en ninguno de los Tri

unfos De La Historia.

No sé si habrá héroes en mi estirpe, mi memoria instintiva se detiene

en un loco y una hereje que llenaron los huecos de mi genealogía

en el tramo que se pierde en los siglos oscuros.

Reivindico

los obreros que pueblan mi escudo de armas

y las lenguas que mataron antes de que yo las pudiera aprender.

Basta ya de vírgenes de óleo y de rosa y de rosae,

ya hemos tenido bastante

derecho romano.

No fueron mis antepasados lo culpables

del saqueo de El Dorado, de las casas

quemadas en Brunei.

Reivindico

a quienes emigraron hasta aquí

y a quienes al desertar por amor me salvaron del limbo.

Dejad ya de pintarme

un paseo de grandes avenidas

(inconfundibles, rectas, limpias),

dejad ya de decidirme

apellidos ilustres.

Mi memoria rastreará mi linaje

enredando callejas.

Rehilará cien recuerdos escogidos

para un futuro justo.

Laura Casielles


Yo maté a Sherezade, de Joumana Haddad

Para Joumana Haddad, periodista y poeta libanesa, las palabras son sus mejores aliadas en la lucha por la libertad de las mujeres. Publicó en 2011 en España Yo maté a Sherezade (Ed. Debate), un ensayo que pretende desmontar  los tópicos sobre las mujeres árabes en Occidente.

¿Y por qué quiere esta increíble mujer matar a Sherezade? “Lo que ella  hizo fue negociar sobre sus derechos. Era creativa, inteligente y cultivada. Pero lo que hizo no fue un acto de rebelión sino un acto de negociación. Ahora tenemos que conseguir lo que queremos sin esas formas de negociación con las autoridades patriarcales, religiosas o políticas. Ya se ha terminado Sherezade”, afirma.

Haddad señala que en realidad no hay feminismo en esta narración, pues la vida de las mujeres se halla en manos de hombres, quienes pueden decidir o no su indulto. Considera por tanto que Sherezade es un modelo más de sumisión y conspiración contra la mujer, ya que no cuestiona los roles establecidos y simplemente intenta salvar la vida, sin resistencia ni lucha contra la tiranía. Por tanto, si la mujer quiere desmoronar el orden injusto que la somete, tendrá que buscar un modelo más radical e independiente. Éste es el caso de Lilith, la primera mujer creada del mismo barro que Adán y que abandonó el paraíso por su carácter rebelde e inconformista.

Yo maté a Sherezade es un ensayo inteligente y provocativo, con un énfasis de manifiesto muy personal, que quiere tender puentes de comunicación entre el Oriente árabe y Occidente.