Cuando los huesos hablan

Detalle-cementerio-botellas_EDIIMA20170806_0138_5

Cementerio de botellas del penal de Ezkaba.

Hace dos años o algo más, escuché una entrevista en la radio sobre la fuga del penal de Ezkaba. Me impresionó tanto conocer que se trataba de la mayor fuga de la historia de una cárcel europea, como el hecho de no haber oído hablar de un hecho histórico que sucedió cerca de mi casa, en uno de los montes que hay junto a mi ciudad. Y después leí el “Cementerio de botellas”, para conocer más acerca de dicha historia.

Los testimonios que descubrí en dicho libro me provocaron vergüenza, indignación, rabia… y todas aquellas emociones, junto con la ternura y la compasión por todo lo que sufrieron aquellas personas y sus familiares tan injustamente, desencadenó también un poema entre lágrimas, muchas lágrimas. El testimonio que más me conmovió fue el de una familia catalana, en el momento de la exhumación del abuelo y del padre al que nunca conocieron, y de la transformación que supuso en sus vidas aquel encuentro.

Pamiela lo publicó en un libro colectivo titulado “Memoria poética” en 2018 que presentamos en la feria del libro de Pamplona y que hemos presentado en otras localidad de navarra, así como en el festival Agosto clandestino de Logroño, o en el palacio Aiete de Donosti. Este grupo artístico está formado por 18 poetas y por el pintor José Ramón Urtasun, que promovió la recuperación de cada una de las historias que narran los poemas.

Este mes de mayo, durante el aniversario de la fuga de la prisión de Ezkaba que organiza Txinparta, y que se celebra siempre en torno al día 22, en que tuvo lugar, supe que la familia de Juan, sobre cuya exhumación escribí el poema, iba a participar en los actos, y me ilusionó la posibilidad de poder compartir mi poema con ellos. Y el encuentro fue pura emoción. Pregunté por ellos y les recité mis versos en un rincón del bar donde se habían reunido los familiares, como quien entrega un secreto y una revelación muy preciada en este mundo que nos interrelaciona y nos invita a los mil y un intercambios de todo tipo.

Aquí comparto el poema sobre la exhumación que cambió la vida de una mujer ya que pudo reconstruir y comprender algunos fragmentos desconocidos de su pasado y de su propia identidad, que son algunas de las consecuencias más amargas del silencio, la violencia y el miedo que sufrieron tantos inocentes durante el golpe de estado y la dictadura de Franco.

 

Cementerio de botellas

Arrodillados, junto al esqueleto de Juan,
su hija Mar y su nieto Xavier
lo contemplan unos minutos en silencio.
Después se acercan, lo acarician y besan la noble calavera.
Tiene las piernas cruzadas
entre ellas, una botella rota.
Nunca estuvimos tan cerca, le dice Mar.
Ella, que también cruza las piernas así cuando duerme.

Xavier imagina al abuelo Juan atrapado,
hambriento, enfermo,
dolorido, sucio, cansado. Solo.
A sus 33 años, durmiendo sobre el suelo encharcado de la prisión,
muerto de frío.
Le contaron que murió
pero hoy sabe que no es cierto: que a su abuelo, lo mataron.
Xavier tiene una hija de la misma edad que su madre
cuando el abuelo Juan fue a anotarla en el registro.
Entonces, lo atraparon.

Sacan los restos del padre, del abuelo,
al que no conocieron, de la tierra acallada
de este silencio tan hondo que nos cubre hasta ahogarnos
de esta vergüenza que no puede esconderse tras tanto miedo.
Y colocan sus huesos en una caja
como si fueran de porcelana.
Por fin podrá salir del patio de la prisión.

Itziar Ancín (Memoria poética, Pamiela, 2018)

Anuncios

Los enigmas de Joseba Sarrionandia

Joseba_Sarrionandia_-_2016

Joseba Sarrionandia.

Joseba Sarrionandia (Iurreta, 1958) era ese mito de las letras vascas que vagamente conocía por la letra de una canción. Pero hace un año cayó en mis manos en Geltokia, durante 948 Merkatua, la feria de las artes de Navarra, su poemario: Hilda dago poesia? ¿La poesía está muerta?, publicado por la editorial Pamiela a finales de 2016. Y fue un verdadero hallazgo, un hermoso encuentro con el alma de un gran escritor, un libro que despierta emociones difíciles de contener y de olvidar. Palabras que traen magia y que transportan al núcleo mismo del enigma.

Este libro, primera traducción de la poesía de uno de los referentes de la literatura vasca actuales, es una antología de 114 poemas firmados entre 1980 y 1995, que han sido seleccionados, reordenados y traducidos por el propio autor. En ellos habla del exilio, el desarraigo, la muerte o la cárcel, que conoció durante cinco años, hasta su fuga en 1985 de la prisión donostiarra de Martutene.

Sarrionandia es miembro de Euskaltzaindia (la Real Academia de la Lengua Vasca),​ y ha traducido al euskera a autores como Eliot, Coleridge y Pessoa.

 

Las madres de los presos

Al recordarte,
ama,
sueles estar en la cocina,
con la mesa puesta para cinco,
sentada en una silla,
mirando por la ventana
al invierno
sin limpiar el vaho que empaña el cristal.
Y yo sé
que estoy
en el fondo de tus ojos.

En el patio me dice un amigo:
“Siento como un ahogo…”.

Es que debe de estar también en los ojos de su madre.

 

Reflexión sobre el mar

Nuestros recuerdos,
como tablones
de naufragio,
no se deshacen
en el fondo del mar,
ni navegan
en pos
de ningún puerto,
nuestros recuerdos,
como tablones
de naufragio,
se deslizan
sobre el agua,
al azar,
zarandeados por las olas,
sin poderse descomponer y sin propósito alguno.

Lejanísimas las playas de huesos de gaviotas.

 

El otro mundo

Mejor si le dan otra vuelta a la llave, para que nadie entre de nuevo.
Trataré de tapar la mirilla de alguna manera para que nadie pueda mirar.

Quisiera ocultarme en la oscuridad, ser sombra en la sombra, ser nada.
Es posible que existan muchos mundos, este no existe realmente.

Procuraré imaginar otro de la nada.
Llegarán los funcionarios a buscarme con sus mazos de llaves
y sus ojos despectivos, y no me encontrarán en la celda:
que lo escrito en estos papeles provoque zozobra como la niebla en el acantilado.

Inventaré otro mundo, tan inalcanzable como una ciudad en el aire.

 

Los hilos

Los hilos familiares, los hilos del destino, los hilos de nuestro propio cuerpo,
los hilos de la amistad, hilos tan largos que uno tropieza en ellos, los hilos.

Los hilos que te atan, hilos como amores duraderos,
como los de los títeres, a veces tensos,
otras veces flojos, enredándose.

Y vivir así, con los hilos, haciéndoles caso,
tirando contra ellos,
pendientes de ellos. Vivir como cuarenta años así…

Y de  repente darse uno cuenta de que no,
de que son como los rayos de sol
o de la luna y que, realmente, no te atan. Que,
al final, no tienes hilos…

 

Paisaje de un rincón de la plaza

En un rincón de la plaza vi una anciana
que parecía de madera y nieve.
Daba la impresión de no saber qué calle tomar,
y yo tampoco lo sabía,

ya que por estas calles no se puede ir a ninguna parte
por ninguna calle, ancha o estrecha, de este territorio
ni por ningún otro camino.

Parecía una hoja de invierno, la anciana, mientras se frotaba
sus manos temblorosas en el delantal azul
repitiendo viejas palabras.

Esa anciana siempre está en ese lugar: escúchala,
pero no la toques. Si la abrazaras, se desharía entre tus brazos.

 

Joseba Sarrionandia 


“Las flores del mal”, de Brenda Ascoz

Brenda Ascoz

Brenda Ascoz.

Esta semana se ha celebrado el Día Mundial contra el cáncer, y mi manera de tener presente a quienes padecen esta enfermedad es compartiendo Las flores del mal, un deslumbrante y delicado poema de la escritora Brenda Ascoz (1974, Torrejón de Ardoz). Descubrí este texto hace unos años, a través de la poeta aragonesa Almudena Vidorreta.

Ascoz vive en Zaragoza, donde trabaja como enfermera especialista en salud mental y ha escrito los libros de poemas Llorona (La Isla de Siltolá, 2016), en el que está incluido Las flores del mal, Ecorché (Eclipsados, 2009) y En Ajeno (Chorrito de Plata, 2007), y la novela Morbo (Eclipsados, 2013) y ha participado en diversas antologías de poesía y relato como 23 Pandoras (Baile del sol, 2009), Viscerales (Ediciones del viento, 2010) o Tres heridas; Antología de la nueva poesía amorosa en España, (Armenia, 2011).

Las flores del mal es un poema que he recordado como se recuerdan las citas de los grandes escritores, en esa memoria que guardamos entre el corazón y las entrañas.

 

El cáncer es una fiesta de las células.

A. Velasco

 LAS FLORES DEL MAL

 

Pero así lo siento,

sin fundamento, sin lógica aparente:

un diminuto ramo de flores silvestres

creciendo en mi interior

como una guirnalda violeta. Células

que mutan y multiplican su número y conquistan

territorios umbríos, cálidos, secretos.

Lo siento así:

un ramito no deseado, molesto,

y sin embargo hermoso a su manera letal

-después de todo

no es sino vida

abriéndose camino

a costa de otra vida-.

 

Brenda Ascoz


Un instante en la corteza espacio-temporal de Aritz Gorrotxategi

Aritz Gorrotxategi

Aritz Gorrotxategi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El escritor vasco Aritz Gorrotxategi (Donostia, 1975) es autor de Hariaz beste (Más allá del hilo, 2011), por el que recibió el Premio de la Crítica en 2012. El poeta utiliza los hilos como metáfora de la vida que va más allá de esta corteza espacio-temporal. Un símbolo que remonta al menos al hilo de Ariadna en el laberinto del Minotauro; el hilo que emplea también el poeta vasco Joseba Sarrionandia en algunos de sus poemas de ¿La poesía está muerta?

Gorrotxategi es además autor de poemarios, ensayos, relatos y novelas y es miembro del grupo organizador de las jornadas “Poesía y pensamiento” que se llevan a cabo en Durango y San Sebastián, en las que tuve la suerte de participar el pasado mes de junio junto a poetas como Xuan Bello. También ha traducido al euskara Pura coincidencia. Kointzidentzia hutsa de Itziar Mínguez y el ensayo Zer da artea? (¿Qué es el arte?) de Tolstoi.

Comparto más abajo uno de los poemas del libro que utilizan esta metáfora de infinitos matices.

SI EL HILO SE AGOTA EN LA MANO

Un instante en la corteza espacio-temporal, dos pasos de una habitación a otra, un abrazo a ti, a los niños… Un paréntesis oscilando entre el verano y el invierno, sin tiempo para decir adiós. La vida se escurre pensando en lo que somos, y la muerte es una larga línea sin ti, demasiado larga para distinguir el comienzo del fin.

Eso es lo que me sobrecoge, no lo otro. La noche es oscura, ya lo sé; la oscuridad no es abrumadora por ser oscura. Tú eres el otro extremo, el hilo, y si no hay en esas negras orillas un hilo hacia ti, un camino, si no lo hay y todo ha acabado, yo, tú, el mundo… Me habré extinguido no por haber muerto, si no porque tú has muerto para mí, nada más empezar…

Un instante en la corteza espacio-temporal, y la muerte es lo de menos si se agota el hilo en la mano.

ESKUAN HARIRIK GERATZEN EZ BADA

Denbora-espazioaren azalean une bat, gelatik gelara bi pauso, besarkada bat zuri, umeei… Udaratik negura eten bat, denborarik ez adio esateko. Garenaz pentsatzen badoa bizitza, eta heriotza zu gabeko marra luzea da, luzeegia hasiera eta bukaera bereizteko.

Horrek ematen dit ikara, ez besteak. Gaua iluna da, badakit; iluna ez da pisua ilun izateagatik. Zu zara beste aldea, haria, eta ez badago ertz beltz horietan zuganako haririk, zuganako biderik, ez badago eta dena bukatu bada, neu, zu, mundua… Bukatua naiz ez hil naizelako zu niretzat hil zarelako baizik, hasi baino ez ginenean…

Denbora-espazioaren azalean une bat, eta heriotza gutxienekoa da eskuan haririk geratzen ez bada.

Aritz Gorrotxategi

 


“Dentro del animal, la voz” de Olvido García Valdés

OlvidoGValdes

Olvido García Valdés.

Hace tres veranos conocí en persona a la poeta, traductora y Premio Nacional de Poesía Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, 1950). Fue en Logroño, en el marco del festival Agosto Clandestino.

Tuve la suerte de conversar con ella tras la presentación de su antología Dentro del animal la voz, número 176 de la colección Planeta Clandestino que edita Ediciones del 4 de Agosto. Entonces no sabía que dos veranos más tarde yo misma iba a formar parte de dicha colección.

Me habló de su manera de recopilar poemas para formar un poemario, que no respondía a un concepto previo sino que era posterior a la escritura. Y de la insensatez de ensalzar a poetas demasiado jóvenes para tener la suficiente calidad literaria. Ella publicó su primer poemario a los 36 años. Y además de recibir numerosos premios y ser traducida a multitud de idiomas, en la actualidad es Directora General del Libro y Fomento de la Lectura.

A continuación, una selección de poemas de la antología Dentro del animal la voz, (2015colección Planeta Clandestino, Ediciones del 4 de Agosto). Y para seguir con la temática del post anterior, terminamos una vez más con el misterio que encierran los peces dorados y su transparencia:


A
veces falta cierta ordenada
manera. Si se ignora en qué sentido
giran las agujas, se abre abrupto el hueco,
sume los ojos el caracol.
Si, en cambio, se lee que la artista -Agnes Martin-
en sus cincuenta últimos años no miraba la prensa,
o que el artista -Anselm Kiefer- construyó siete
torres, siete altos palacios celestiales y grises
moldeados en cemento, erizados de hierro y
lastrados con plomo -para que puedan al
inclinarse temblar- en una inmensa factoría
abandonada,
uno respira esa
burbuja de calma o aire
o luz del cielo.

(Y todos estábamos vivos)


Girasol
, negro párpado, multiplicada
curva para el deslumbramiento. Somos
solo cautivos,
presencias dentro de otros
que nos llevan. Allá, muy lejos,
el taxista le dijo: discúlpeme,
la ciudad es muy grande, sólo
manejo en las orillas.

(caza nocturna)


Nadaba
por el agua transparente
en lo hondo, y pescaba gozoso
con un pequeño arpón peces brillantes,
amigos, moteados.
Aquella agua tan densa, nadar
como un gran pez; vosotros,
dijo, me esperabais en casa.
Pensé entonces en Klee,
en la dorada. Ahora leo:
estás roto y tus sueños
se cuelan en tu vida, esa sensación
de realidad es muy fuerte; estas pastillas
te ayudarán.
Dorado pez,
dorada de los abismos, destellos
en lo hondo. Un sueño subterráneo
nos recorre, nos reúne,
nacemos y morimos, mas se repite
el sueño y queda el pez,
su densidad, la transparencia.

(Antonio Gamoneda, Jerónimo Salvador)

(caza nocturna)


Rilke y el lenguaje de los peces

Rilke

El poeta Rainer María Rilke.

Rainer Maria Rilke (Praga, 1875) es uno de los grandes poetas de magia y misterio en lengua alemana, admirado por sus Elegías de Duino y sus Sonetos a Orfeo. En prosa destacan Los cuadernos de Malte Laurids Briggeas y las Cartas a un joven poeta, con esas frases lapidarias y certeras que resulta difícil olvidar.

Hace unos días, la poeta Tere Irastortza me enviaba unos versos extraídos de su edición de Sonetos de Orfeo de 1987, “mil veces leída, subrayada y llena de papelitos”, según sus propias palabras. Al abrir el libro al azar en busca de inspiración al final de los sonetos, en la página 193, se topa con un poema cuyos versos se cruzan misteriosamente con mis propios símbolos poéticos más personales y arraigados: el lenguaje mudo de los peces.

XX

Entre los astros, qué lejos, y no obstante cuánto más lejos

lo que aprendemos de aquí.

Uno, pongamos por caso, un niño… y alguien cercano, otro

oh qué inabarcablemente alejados.

Destino, nos mide tal vez con el palmo del ser

y nos parece extraño;

piensa cuántos palmos tan sólo entre hombre y muchacha,

cuando ella lo evita y a él se refiere.

Todo está lejos, y en parte alguna se cierra el círculo.

Mira en la fuente, en mesa alegre, dispuesta,

extraño es el rostro del pez.

Los peces son mudos…, se pensó alguna vez.  ¿Quién sabe?

¿No hay, sin embargo, al final un lugar donde aquello que fuera

la lengua del pez se hable sin ellos?

Rainer María Rilke, Sonetos de Orfeo


Antonio Praena teje tiernos nudos de memoria

praena

El poeta Antonio Praena.

El poeta Antonio Praena (Granada, 1973) participó la semana pasada en el festival Agosto Clandestino de Logroño, junto a la también poeta Ana Gorría. Praena logra esa aparente sencillez tan difícil de lograr. Y la combina con esa emoción inolvidable de las grandes voces y los grandes poetas.

Ha publicado los libros “Humo verde” (Accésit Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara 2003), “Poemas para mi hermana” (Accésit Premio Adonáis 2006), “Actos de amor” (Premio Nacional de Poesía “José Hierro” 2011), “Yo he querido ser grúa muchas veces” (Premio Tiflos 2013. Visor) e “Historia de un alma” (Premio de poesía “Jaime Gil de Biedma” 2017 y Premio Andalucía de la Crítica 2018).

Comparto uno de los poemas que recitó y que recoge “Entre el cielo y la tierra”, el número 210 de la colección Planeta Clandestino de Ediciones del 4 de agosto.

 

Toma en tus manos
este jersey tejido en nudos de memoria.

Consérvalo, porque algún día
recordarás las manos desgastadas
que lo tejieron en las noches de tu infancia.
Y no podrás volver. Y tendrás frío
cuando descubras que vivir
a veces es llorar.
Abrígate con el amor que en el jersey está trenzado:
lo que nos quita el tiempo
ha sido el tiempo quien lo ha urdido
en formas misteriosas y sencillas
que hilvanan nuestras vidas a otras tramas.
Es imposible amar fuera del tiempo,
nada infinito hay que se alcance sin su hebra
aunque la hechura de su amor
nos muestre su belleza en sacrificio
sólo al perder a quien más hondo nos ha amado.
No pienses, como Eliot,
que sólo el tiempo vence al tiempo,
porque el tiempo es invencible.
Más bien realiza hazañas cotidianas:
piensa en mamá, aprende a tricotar
tus horas en ofrenda:
-punto de arroz,
ochos perdidos,
espigas que se cruzan
con las agujas de la vida…-

Ponte el jersey
y teje otro jersey para tus hijos.

Humo verde
Accésit Premio Iberoamericano Víctor Jara
Amarú. Salamanca 2003