Esencias condensadas en posdatas, de Álex Chico

Para celebrar el día de la poesía, un poemario maravilloso lleno de luz y sombras evocadoras como solo pueden hacerlo los clásicos. Un tesoro que desenterrar en pequeño formato, una delicia a la que volver y volver. El poeta es Álex Chico (Plasencia, 1980) y el libro, Sesenta y cinco momentos en la vida de un escritor de posdatas (La Isla de Siltolá, 2016), que se compromete con la eternidad, como diría Edmond Jabès.

AlexChico

Álex Chico.

El poemario se nos presenta como obra de un supuesto autor mencionado con las siglas E. P., que le confiesa que “la parte esencial de su producción literaria, aquella que estimaba clave a la hora de entender su propia obra, la había condensado en las posdatas de las múltiples cartas que había escrito a lo largo de su vida”, tomadas de una serie de libros del autor, que antologa con indicación del libro al que pertenecían.

El poeta ofrece pinceladas en las que reflexiona sobre la escritura, la memoria o las ciudades y nuestra relación con ellas y recopila algunas citas de distintos autores en torno a estos temas.

IV

Pienso en Maurice Blanchot y me pregunto si al escribir nos hacemos legibles a los demás e indescifrables a nosotros mismos.

XIII

Si buscamos un sentido a todo lo que hemos escrito, tal vez lo acabaríamos encontrando por el camino opuesto. Si hablamos del silencio, lo hacemos para no callar. Si abordamos el lenguaje, será para demostrar que hay cosas que nunca podrán ser pronunciadas. O dicho de otra forma: cuando escribimos sobre la huida, lo que realmente queremos es volver a casa.

XVII

(…) “Lo más extraño del viaje
es no saber hacia dónde se regresa.”
Escribir es volver.

XIX

Todo pasado vuelve. Todo lo envuelve un pasado que no regresa.

LII

La escritura, a veces, no es más que la construcción de una habitación propia desde la que observar el resto de habitaciones. Un lugar cuya motivación principal es conectarse con otras geografías, leídas o escritas. Dondequiera que queden.


Reinos inferiores, de Maite Pérez Larumbe

La poeta navarra Maite Pére Larumbe acaba de publicar en Pamiela un nuevo poemario titulado Reinos inferiores.
Como es habitual en su poesía, en este quinto poemario de la autora, cada poema es una pequeña obra de orfebre, una joyita impecable y minuciosamente pulida.
A través de lo cotidiano, de lo que nos rodea y pasa a menudo desapercibido.
Está lleno de referencias a la naturaleza, a sus leyes, que queremos a veces evitar sin éxito, y también a lo inerte y a la construcción humana, como la Ciudadela de Pamplona.
Comparto más abajo algunos momentos de la presentación del poemario en la librería Walden de Pamplona, en que la autora recita dos de los poemas. Y por último, comparto uno de los que me han resultado más evocadores de este libro.

Guía de viaje

Si buscas conocer, adéntrate en el verde
donde se desintegra la cuadrícula
y el plano arrastra su lona pudorosa.
Silencio, espacio suburbano.
Las palabras que fueron trofeos, rosaledas,
templos votivos, piras funerarias
que el centro desplegó como fausto plumaje,
vano tributo a la ilusión del orden,
crearon la apariencia de que perderse era un rodeo delicioso.
El extrarradio acopia restos de los envases que nutrieron
la fuente de la sed.
Que la garganta seca no halle nombre
que profane el lenguaje de la nada,
mechero roto,
bolsa que el viento nunca hará gaviota,
ignorante la broza de lo áspero calle.
Instrucciones sencillas para el viaje, herramientas precisas.
Toda una vida hacerlas a la mano,
marcar en su rústico mango la presión de los dedos,
hacerlos coincidir al empuñarlas.

Maite Pérez Larumbe


25 años de Itziar elegía (Jorge Oteiza)

Jorge Oteiza  escribió el conmovedor poema Itziar elegía para su mujer, Itziar Carreño, unos meses después de su muerte, que fue publicado en Itziar elegía y otros poemas (1992). Entendió que la poesía surge cuando el ser humano no encuentra su lugar en el lenguaje. “Lo que da verdaderamente grandeza a nuestra muerte es lo que produce esto que debemos entender por poesía”, afirmaba el artista de Orio.

poesia-completa-oteiza

Poesía completa de Oteiza, editada por el Museo.

La luz de tus manos
llenando las horas de mis manos vacías

(…)
Seguramente no estás ya
en ninguna parte
solamente aquí
en mí
conmigo
(…)
Las palabras saben que vamos a morir
yo no sabía qué era la muerte
(…)
seremos llamados por nadie,
seremos nada

Itziar elegía

Versos del poema Itziar elegía.

Además de su Elegía, Oteiza publicó, en 1990, Existe Dios al Noroeste. Estos volúmenes, junto con el resto de su obra poética se encuentran compilados en la publicación Poesía. Edición crítica de la obra de Jorge Oteiza, editada por el Museo Oteiza.

Homenaje poético en el Museo Oteiza

25 años después, el grupo de poetas Hitzune ofrecemos en la sala central del Museo Oteiza un recital en torno a este poema. La cita tendrá lugar mañana sábado 11 de febrero a las 12.00 horas, y el acceso será gratuito. Comenzará con la lectura del texto de Oteiza, en castellano y euskara, y se completará con los poemas que cada uno ha escrito para la ocasión, precedidos por una cita de Itziar elegía.

Hitzune está formado por 14 poetas:  Izaskun Gracia Quintana, Itziar Ancín García, Iosu Moracho Cortés, Teresa Ramos Rabasa, Mikel Sanz Tirapu, José Luis Iriarte Madurga, María Cano García, Ana Jaka García, Carmen del Río Bravo, Isabel Rivas Etxaniz, Silvia Marambio-Catán, Pedro Rodríguez Rojo, Isabel Hualde y Matxalen Bezos Arketa.

Más información sobre el recital, en Poesía entre esculturas de Oteiza


Poesía entre esculturas de Oteiza

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El grupo de poetas Hitzune rendiremos homenaje a Jorge Oteiza en su Museo en el 25 aniversario de Itziar. Elegía

En este 2017 se cumplen 25 años de la publicación de la elegía que el escultor, filósofo y poeta Jorge Oteiza escribió a Itziar, su mujer. El grupo de poetas Hitzune le rendiremos homenaje con un recital en el Museo Oteiza el próximo sábado 11 de febrero, que comenzará a las 12:00 horas.

El Museo cobrará vida con la lectura del poema Itziar. Elegía, en castellano y euskera, al que sucederán nuestras palabras de homenaje en forma de poemas, cada uno con nuestro propio lenguaje y manera de ver y entender el mundo a través de la palabra y la obra de Oteiza en el contexto de la muerte y la Elegía.

Un total de 14 poetas participaremos en este recital: Itziar Ancín, Iosu Moracho Cortés, Teresa Ramos, Mikel Sanz Tirapu, José Luis Iriarte Madurga, María Cano, Ana Jaka García, Isabel Rivas Etxaniz, Silvia Marambio-Catán, Pedro Rodríguez Rojo, Isabel Hualde y Matxalen Bezos. La mayoría somos de Pamplona o vivimos aquí, y solemos recitar en distintos actos poéticos de la capital navarra, como Artistas por Juárez o los micrófonos abiertos del Bosquecillo. Pero también nos acompañarán dos poetas que residen en Valladolid y Berlín: Carmen del Río Bravo e Izaskun Gracia Quintana.

Así, el Museo Oteiza será el escenario de nuestra poesía, el espacio en que acercarse de una manera diferente al maravilloso edificio de Sáinz de Oiza y a la escultura y la palabra única del artista de Orio que eligió Álzuza como residencia. El público tendrá ocasión de disfrutarlo una vez más con su atmósfera envolvente de templo del arte atemporal, con su elocuente mística sin Dios.

Será un evento abierto al público y de entrada gratuita, con una duración aproximada de una hora, que nos hará muchísima ilusión compartir con todas aquellas personas que estén interesadas.

Para una información más detallada sobre el evento y los poetas participantes, es posible consultar la publicación en la web del Museo.

 

 

 

 


El misterio electrizante de Anne Sexton

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Anne Sexton

Anne Sexton nació en Newton, Massachusetts (1928-1974). Tuvo una vida marcada por el maltrato por parte de su padre y su marido. Además sufría un trastorno bipolar y había intentado suicidarse meses antes de descubrir la poesía. Como parte del tratamiento, su psiquiatra la animó a escribir. Y en 1960 publicó su primer libro de poesía.

Se matriculó en un curso de escritura que impartía en Boston el poeta Robert Lowell. Allí coincidió con Sylvia Plath, que tenía entonces 27 años y estaba a punto de publicar su primer poemario. Dicen que a la salida de clase iban juntas a beber martinis al Ritz, quién pudiera verlas por una ventanita…

Revolucionó la poesía estadounidense abordando temas tabú como la menstruación o el adulterio y recibió premios como el American Academy of Arts and Letters Award, el Shelley o el Pulitzer. Profesora de la Universidad de Boston desde 1964, y a pesar de su éxito, se suicidó diez años más tarde, alimentando el mito de esta escritora de palabras enigmáticas y electrizantes.

Tú gaviota que surges de mi espalda en los sueños que prefiero,

permanece cerca de mí.

Pero dame el tótem. Dame el ojo cerrado

donde permanezco de pie en mis zapatos de piedra mientras

la bicicleta del mundo se aleja.

Anne Sexton

El asesino y otros poemas, editorial Icaria (2007)


Poema para dar coraje a un héroe

A Juan Yeregui, con todo mi cariño

 

Ni esos partidos

que tanto te emocionan

ni esos deportistas de élite

que tanto admiras.

 

El verdadero mérito

es

el de tu lucha diaria.

El auténtico valor

es aquel con que enfrentas

la batalla verdadera

que se libra en tu cuerpo.

 

A tanto coraje, igual admiración.

 

Ahí, el héroe. Ahí, la medalla.

 

Itziar Ancín

 


Bilaketa de Aoiz: 40 años con la poesía

A lo largo del mes de noviembre, el grupo cultural Bilaketa de Aoiz, fundado y presidido por Salvador Gutiérrez, celebró su 40 aniversario.

40 aniversario Bilaketa

Encuentro de poetas vinculados a Bilaketa de Aoiz. De izquierda a derecha: María Cano, Javier Olivar, Ana Jaka, Itziar Ancín, Alfonso Pascal Ros, Salvador Gutiérrez y Javier Asiáin.

En estos años, Bilaketa ha apoyado la poesía en Navarra por medio de concursos de renombre, con José Hierro como uno de los miembros incondicionales del jurado; publicaciones a autores noveles, principalmente a través del premio Francisco Ynduráin; cursos y tertulias literarias.

Fue un honor acompañar a Salvador Gutiérrez durante uno de los actos del ciclo  en un recital por este 40 aniversaro de Bilaketa, junto con Javier laforet, María Cano, Eduardo Labeaga y el cantautor Alberto Rodríguez Purroy, para revivir los años dorados del Aula de Literatura de la Casa de la Juventud de Pamplona.

Fueron años repletos de encuentros, de versos compartidos, de recitales y libros, como la Antología navarra para este 98, cuya presentación preparamos con tanto mimo (yo me convertí en una madre embarazada ni más ni menos que del Mundo, para recitar un poema de María Cano a dos voces, y ella fue mi alter ego, lanzando harina y arena al aire para recitar el mío), y de las revistas Iruñean behin, Una vez en Pamplona. Y por supuesto, fueron años de amistad, y todas estas cosas que tanto debemos a Salva.